Metabolic HealthArtículo de investigaciónAcceso abierto

El reloj circadiano controla la producción de energía en las células grasas para prevenir enfermedades metabólicas

Los investigadores descubren cómo los ritmos circadianos alterados en las células grasas deterioran la función mitocondrial, lo que lleva al síndrome metabólico.

jueves, 2 de abril de 2026 1 visualización
Publicado en Nat Metab
microscopic view of mitochondria inside fat cells showing the electron transport chain complexes as distinct protein structures

Resumen

Investigadores de la Universidad Northwestern descubrieron que el reloj circadiano en las células grasas controla la función del complejo I mitocondrial, que es fundamental para la salud metabólica. Cuando el reloj se desregula —ya sea de forma genética o mediante una dieta alta en grasas— la respiración del complejo I disminuye, lo que genera disfunción metabólica. Notablemente, restaurar la función del complejo I mediante enzimas de levadura protegió a los ratones de los problemas metabólicos inducidos por la dieta sin afectar el aumento de peso. Esto revela una nueva vía que conecta la alteración circadiana con la enfermedad metabólica a través de la disfunción mitocondrial.

Resumen detallado

Este innovador estudio revela cómo nuestros relojes biológicos internos nos protegen contra las enfermedades metabólicas al controlar la producción de energía en las células grasas. La investigación aborda una brecha crítica en la comprensión de por qué la alteración circadiana —provocada por el trabajo en turnos, el mal sueño o los horarios de comida irregulares— contribuye a la obesidad y la diabetes.

Los investigadores utilizaron ratones con relojes circadianos genéticamente alterados específicamente en las células grasas, además de ratones alimentados con dietas altas en grasa que alteran naturalmente los ritmos circadianos. Midieron la función mitocondrial mediante sofisticados ensayos de consumo de oxígeno y descubrieron que la alteración circadiana deteriora específicamente el complejo I de la cadena de transporte de electrones —el primer complejo enzimático y el más grande, responsable de la producción de energía celular.

El hallazgo clave fue que esta disfunción mitocondrial ocurre a través de una metilación reducida de una proteína crítica del complejo I llamada NDUFS2. El reloj circadiano controla la producción de SAM (S-adenosil metionina), el donador universal de grupos metilo, a través de la enzima MAT2A. Cuando los relojes se alteran, los niveles de SAM disminuyen, NDUFS2 queda submetilada e inestable, y la función del complejo I colapsa.

De manera más notable, los investigadores revirtieron la disfunción metabólica expresando una enzima de levadura (NDI1) que evita el complejo I de los mamíferos. Los ratones con esta intervención permanecieron metabólicamente sanos a pesar de una alimentación alta en grasa y el aumento de peso, lo que demuestra que la función del complejo I mitocondrial —y no el peso en sí mismo— impulsa la enfermedad metabólica.

Estos hallazgos sugieren nuevos enfoques terapéuticos orientados a la función mitocondrial en lugar de enfocarse únicamente en la pérdida de peso. También destacan por qué mantener ciclos regulares de sueño-vigilia y horarios de comida puede ser fundamental para la salud metabólica, independientemente de la ingesta calórica.

Hallazgos clave

  • Circadian clock disruption specifically impairs mitochondrial complex I function in fat cells
  • Clock controls complex I through SAM-dependent methylation of the NDUFS2 protein subunit
  • Restoring complex I function prevents diet-induced metabolic dysfunction without affecting weight
  • High-fat diets disrupt circadian rhythms, creating a cycle of metabolic dysfunction
  • Complex I respiration shows natural daily rhythms, peaking during active periods

Metodología

Los investigadores utilizaron ratones con knockout específico de Bmal1 en adipocitos y midieron el consumo de oxígeno mitocondrial en distintos momentos del día. Validaron los hallazgos en células grasas cultivadas y fibroblastos embrionarios de ratón, empleando la expresión de la enzima NDI1 de levadura para rescatar la función del complejo I.

Limitaciones del estudio

El estudio se realizó únicamente en ratones macho, lo que limita su generalización. El enfoque de rescate mediante la enzima de levadura, aunque es informativo desde el punto de vista mecanístico, no es directamente trasladable a humanos. Los efectos a largo plazo de la manipulación del complejo I siguen siendo desconocidos.

¿Te ha gustado este resumen?

Recibe la última investigación sobre longevidad en tu bandeja de entrada cada semana.

Introduce tu correo electrónico para suscribirte: