El consumo diario de café se asocia con niveles más bajos de α-Klotho en un gran estudio poblacional de EE. UU.
Un análisis de 9.811 adultos del estudio NHANES encuentra que el café con cafeína se asocia negativamente con la α-Klotho sérica, un biomarcador clave de longevidad, siguiendo un patrón en forma de L.
Resumen
Los investigadores analizaron datos de 9.811 adultos estadounidenses de entre 40 y 79 años incluidos en NHANES (2007–2016) para examinar si el consumo de café afecta los niveles séricos de α-Klotho (SαKl), una proteína vinculada al envejecimiento y la longevidad. Encontraron una relación negativa en forma de L entre el consumo de café total y cafeinado y los niveles de SαKl, lo que significa que incluso un consumo moderado de café se asoció con niveles notablemente más bajos de α-Klotho, con una disminución que se estabilizaba a ingestas más elevadas. Este patrón fue más pronunciado en mujeres y en adultos menores de 60 años. El café descafeinado no mostró ningún efecto significativo, lo que apunta a la cafeína como el factor activo determinante. Los hallazgos plantean interrogantes sobre el impacto del café en los marcadores biológicos del envejecimiento y justifican una investigación mecanicista más profunda.
Resumen detallado
α-Klotho es una proteína circulante producida principalmente en los túbulos contorneados distales del riñón y es ampliamente reconocida como un biomarcador del envejecimiento biológico. Niveles más altos de α-Klotho sérico (SαKl) se asocian con mayor longevidad, menor riesgo de enfermedad cardiovascular, protección frente a la enfermedad renal crónica y menores tasas de trastornos neurodegenerativos. El café, una de las bebidas más consumidas del mundo, contiene cafeína y más de 1.000 compuestos bioactivos. Si bien el café se ha vinculado con un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y ciertos tipos de cáncer, sus efectos específicos sobre α-Klotho no habían sido bien caracterizados.
Este estudio transversal de base poblacional utilizó cinco ciclos bienales consecutivos de NHANES (2007–2016), analizando en última instancia a 9.811 participantes de entre 40 y 79 años, tras excluir a aquellos con datos faltantes de α-Klotho, registros dietéticos incompletos, diagnósticos de cáncer, embarazo e ingestas energéticas extremas. El consumo de café —total, con cafeína y descafeinado— se evaluó mediante recordatorio dietético de 24 horas y se cuantificó en gramos por día usando códigos de alimentos del USDA. Los niveles de SαKl se midieron mediante ELISA a partir de muestras de suero almacenadas. Los modelos de regresión lineal multivariable se ajustaron por edad, sexo, raza/etnia, IMC, ingresos, educación, tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, ingesta energética, tasa de filtración glomerular estimada (eGFR), hipertensión, CVD y EPOC. Se emplearon modelos aditivos generalizados y splines cúbicos restringidos para evaluar la no linealidad.
El hallazgo principal fue una asociación en forma de L estadísticamente significativa entre el consumo de café total y de café con cafeína y los niveles de SαKl. Este patrón indica que incluso niveles bajos de consumo de café con cafeína se asociaron con una marcada caída inicial en los niveles de SαKl, que luego se estabilizó con niveles de consumo más altos. Se identificó un punto de inflexión mediante un algoritmo recursivo en la regresión lineal por tramos. Las mujeres presentaron niveles medios de SαKl más altos (866,17 pg/mL) que los hombres (828,32 pg/mL), y la relación en forma de L fue particularmente pronunciada entre las mujeres y los adultos menores de 60 años. De manera destacada, el café descafeinado no mostró una asociación significativa con los niveles de SαKl en ningún modelo, lo que implica firmemente a la cafeína —más que a otros componentes del café— como el principal mediador.
Los resultados tienen implicaciones relevantes para la investigación en longevidad. Si la ingesta de cafeína suprime los niveles de α-Klotho, incluso con un consumo moderado, esto podría contrarrestar parcialmente algunos de los beneficios metabólicos y cardiovasculares atribuidos al café. Los autores proponen que la cafeína podría interferir con la expresión de Klotho a través de vías relacionadas con el estrés oxidativo, la inflamación o la señalización de insulina, aunque los mecanismos exactos aún deben ser dilucidados en estudios experimentales. Cabe destacar que este es uno de los primeros estudios poblacionales a gran escala que examina específicamente la relación entre el café y α-Klotho, basándose en evidencia previa que vincula inversamente la cafeína dietética con las concentraciones de Klotho.
Varias advertencias importantes moderan estas conclusiones. El diseño transversal impide establecer inferencias causales, y el consumo de café se midió a partir de un único recordatorio de 24 horas, que puede no reflejar el consumo habitual. La confusión residual debida a factores dietéticos o del estilo de vida no medidos sigue siendo posible. A pesar de estas limitaciones, el tamaño muestral robusto, el exhaustivo ajuste por covariables y el patrón dosis-respuesta consistente refuerzan la credibilidad de la asociación observada.
Hallazgos clave
- L-shaped negative association found between caffeinated coffee intake and serum α-Klotho levels in 9,811 US adults.
- The sharpest drop in α-Klotho occurred at low coffee intake levels, plateauing at higher consumption.
- Effect was strongest in females and adults under 60 years of age.
- Decaffeinated coffee showed no significant association, implicating caffeine as the active agent.
- Findings persisted across all multivariable models adjusted for 13+ confounders.
Metodología
Análisis transversal de 9.811 participantes del NHANES (2007–2016) con edades entre 40 y 79 años. El consumo de café se evaluó mediante recordatorio dietético de 24 horas; el SαKl se midió por ELISA. Se emplearon regresión lineal multivariable, modelos aditivos generalizados y splines cúbicos restringidos para evaluar las asociaciones lineales y no lineales.
Limitaciones del estudio
El diseño transversal impide establecer conclusiones causales sobre el café y la α-Klotho. El consumo de café se estimó a partir de un único recordatorio dietético de 24 horas, que puede no reflejar los patrones habituales de ingesta. Factores de confusión no medidos, como patrones dietéticos específicos o métodos de preparación del café, podrían influir en los resultados.
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