Brain HealthArtículo de investigaciónAcceso abierto

Los padres con tratamiento de valproato presentan un mayor riesgo genético de epilepsia que podría explicar los hallazgos de TND en sus hijos

Un estudio de cohorte noruego encuentra que los usuarios paternos de valproato presentan puntuaciones de riesgo poligénico de epilepsia significativamente más altas, lo que sugiere que la confusión genética podría explicar los riesgos neurodesarrollados en los hijos reportados.

viernes, 1 de mayo de 2026 0 visualizaciones
Publicado en Sci Rep
A neurologist reviewing brain scan images on a lightbox in a clinical office, with medication bottles including valproate tablets visible on the desk in the foreground

Resumen

Un estudio noruego que utilizó la cohorte de nacimientos MoBa analizó si el uso paterno de valproato durante la espermatogénesis aumenta verdaderamente el riesgo de trastornos del neurodesarrollo en los hijos, o si la susceptibilidad genética compartida es el factor determinante real. Los padres que usaban valproato presentaron puntuaciones de riesgo poligénico para epilepsia significativamente más altas que aquellos que tomaban lamotrigine/levetiracetam o que los controles sanos. De manera fundamental, no se encontraron asociaciones sólidas entre el uso paterno de medicamentos antiepilépticos y los resultados del neurodesarrollo infantil en los seis rasgos evaluados. Además, los genes que subyacen a las puntuaciones de riesgo poligénico para epilepsia, ADHD y ASD mostraron una superposición significativa, lo que apunta a vías biológicas compartidas. Los hallazgos sugieren que la confusión genética —y no la exposición al fármaco— podría explicar en gran medida las asociaciones previamente reportadas entre el uso paterno de valproato y los trastornos del neurodesarrollo infantil.

Resumen detallado

El valproato es un medicamento antiepiléptico muy eficaz, pero sus bien documentados efectos teratogénicos en mujeres embarazadas han generado una preocupación creciente por la exposición paterna durante la espermatogénesis. En 2024, el PRAC de la Agencia Europea de Medicamentos recomendó medidas de precaución para los hombres que usan valproato, tras un estudio escandinavo que reportó una incidencia 50% mayor de trastornos del neurodesarrollo (NDDs) en sus hijos en comparación con los hijos de hombres tratados con lamotrigina o levetiracetam (HR ajustado 1,50, IC 95% 1,09–2,08). Sin embargo, un estudio danés no encontró dicho riesgo, y el mecanismo biológico seguía sin estar claro. Este estudio noruego se propuso determinar si la susceptibilidad genética compartida —más que la exposición al fármaco en sí— podría explicar las asociaciones reportadas.

Los investigadores recurrieron al Norwegian Mother, Father, and Child Cohort Study (MoBa), una cohorte de nacimientos prospectiva de base poblacional con más de 114.500 niños. Tras restringir la muestra a padres con datos de genotipo, nacidos vivos y epilepsia autorreportada, se definieron cuatro grupos: uso paterno de valproato (n=41), uso de lamotrigina/levetiracetam (n=37), uso de otros medicamentos antiepilépticos (n=80) y controles sanos de la población general (n=54.752). Las puntuaciones de riesgo poligénico (PRSs) para epilepsia, TDAH y TEA se calcularon mediante el método LDpred2-auto aplicado a estadísticas de resumen de GWAS de gran escala, con puntuaciones estandarizadas que permitieron comparaciones directas entre grupos.

El hallazgo principal fue llamativo: los padres que usaban valproato presentaron PRSs de epilepsia significativamente más altos que aquellos tratados con lamotrigina o levetiracetam (diferencia de medias: 0,66, IC 95%: 0,21–1,11, p≈0,005), otros medicamentos antiepilépticos (diferencia de medias: 0,41, IC 95%: 0,02–0,81, p≈0,04) y controles sanos (diferencia de medias: 0,85, IC 95%: 0,54–1,15, p=5,8×10⁻⁸). Esto indica que los hombres a quienes se les prescribe valproato tienen una carga genética hereditaria para la epilepsia sustancialmente mayor —probablemente porque el valproato se emplea preferentemente en fenotipos epilépticos más graves o resistentes al tratamiento, que en sí mismos conllevan una mayor carga poligénica.

A pesar de esta diferencia genética, no se encontraron asociaciones sólidas entre el grupo de uso paterno de medicamentos antiepilépticos y los resultados del neurodesarrollo infantil en los seis rasgos evaluados entre los 6 meses y los 8 años de edad: hiperactividad, inatención, dificultades del lenguaje, dificultades motoras, conductas repetitivas y comunicación social. Tras la corrección por pruebas múltiples (25 pruebas, FDR<0,05), ninguna diferencia significativa sobrevivió al análisis. Del mismo modo, el PRS de epilepsia paterna no se asoció significativamente con los resultados del neurodesarrollo infantil, aunque el estudio probablemente carecía de potencia estadística suficiente para este análisis, dado el reducido tamaño de los grupos de exposición a medicamentos antiepilépticos.

Un hallazgo secundario especialmente relevante fue la significativa superposición genética entre los SNPs ponderados del 1% superior de los tres PRSs. Una prueba de permutación (10.000 iteraciones) identificó 428 genes compartidos entre los PRSs de epilepsia, TDAH y TEA (p≈0,0001), enriquecidos en vías del neurodesarrollo que incluyen la señalización sináptica y el desarrollo neuronal. Esta superposición genómica ofrece una justificación mecanicista de por qué los padres con epilepsia grave —quienes tienen mayor probabilidad de recibir valproato— pueden tener hijos con mayor riesgo de NDDs independientemente de la exposición al medicamento, simplemente debido a la arquitectura genética heredada.

La implicación principal del estudio es que los estudios observacionales previos que comparaban hijos expuestos a valproato con hijos de padres tratados con lamotrigina/levetiracetam podrían haber estado sesgados por la diferente carga genética de los propios padres. Los clínicos y los organismos reguladores deberían considerar cuidadosamente este sesgo de confusión genético antes de restringir el acceso al valproato en hombres, especialmente dada su importancia clínica en la epilepsia resistente a fármacos. Los autores solicitan estudios de mayor escala con datos genéticos para poder distinguir adecuadamente los efectos del fármaco de la susceptibilidad hereditaria.

Hallazgos clave

  • Fathers using valproate had significantly higher epilepsy polygenic risk scores than those on lamotrigine/levetiracetam (mean difference: 0.66, 95% CI: 0.21–1.11, p≈0.005)
  • Valproate-using fathers also had higher epilepsy PRSs than healthy controls (mean difference: 0.85, 95% CI: 0.54–1.15, p=5.8×10⁻⁸)
  • No robust associations were found between paternal ASM group and any of six child neurodevelopmental outcomes across ages 6 months to 8 years after multiple testing correction
  • 428 genes were shared among the top 1% weighted SNPs in epilepsy, ADHD, and ASD polygenic risk scores — significantly more than expected by chance (permutation test p≈0.0001)
  • Shared genes were enriched for neurodevelopmental pathways including synaptic signaling, consistent with a common genetic architecture underlying epilepsy and NDDs
  • Paternal epilepsy PRS was not significantly associated with child neurodevelopmental outcomes, though the study was likely underpowered given exposure group sizes (n=41 valproate users)
  • Fathers using valproate were younger (mean 30.5 years) and had lower educational attainment than fathers on other ASMs (mean 33.5 years) or controls (mean 32.6 years)

Metodología

Estudio de cohorte de nacimiento poblacional prospectivo basado en MoBa (n=114.500 niños); el análisis se restringió a padres con datos genotípicos y nacidos vivos, lo que resultó en 41 usuarios de valproato, 37 usuarios de lamotrigina/levetiracetam, 80 usuarios de otros ASM y 54.752 controles sanos. Las puntuaciones de riesgo poligénico para epilepsia, TDAH y TEA se calcularon utilizando LDpred2-auto con estadísticas de resumen de GWAS y referencia de desequilibrio de ligamiento HapMap3+. Los resultados del neurodesarrollo infantil (hiperactividad, falta de atención, lenguaje, motricidad, conductas repetitivas, comunicación social) se evaluaron mediante cuestionarios psicométricos validados desde los 6 meses hasta los 8 años; los modelos de regresión se ajustaron por sexo del lactante y nivel educativo paterno, con corrección FDR de Benjamini-Hochberg para 25 pruebas.

Limitaciones del estudio

El estudio tiene una potencia estadística considerablemente insuficiente debido al pequeño tamaño de los grupos de exposición (n=41 usuarios de valproato), lo que limita la capacidad de detectar asociaciones entre el uso paterno de ASM y los resultados del neurodesarrollo infantil. La exposición paterna a ASM se basó en el autoinforme (aunque previamente validado con κ≈0,81 frente a registros de prescripción), y el estudio no pudo tener en cuenta de forma completa la gravedad de la epilepsia ni el tipo de crisis epiléptica como factores de confusión. La cohorte MoBa es una muestra de voluntarios que puede no ser plenamente representativa de la población noruega, y el análisis se restringió a padres de ascendencia europea, lo que limita su generalización.

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