Cancer ResearchArtículo de investigaciónAcceso abierto

Las convulsiones por primera vez señalan un riesgo oculto de cáncer mucho más allá del cerebro

Un cohorte danés de 49.894 adultos muestra que las convulsiones por primera vez conllevan un riesgo 76 veces mayor de cáncer neurológico y el doble de riesgo de cánceres no neurológicos en el plazo de un año.

viernes, 1 de mayo de 2026 2 visualizaciones
Publicado en JAMA Neurol
A neurologist reviewing a brain MRI scan on a lightbox in a hospital reading room, with a patient file visible on the desk nearby

Resumen

Un estudio danés a nivel nacional realizado en cerca de 50.000 adultos descubrió que experimentar una primera crisis epiléptica eleva drásticamente el riesgo a corto plazo de ser diagnosticado con cáncer, no solo tumores cerebrales, sino cánceres en todo el cuerpo. En el primer año, el riesgo de cáncer neurológico fue 76 veces mayor que en la población general, mientras que el riesgo de cáncer no neurológico fue más del doble. Incluso años después, el riesgo de cáncer se mantuvo moderadamente elevado. Estos hallazgos sugieren que una primera crisis epiléptica puede ser una señal de advertencia temprana de un cáncer oculto, y que deberían considerarse evaluaciones diagnósticas más amplias —más allá de las neuroimágenes estándar— en los contextos clínicos apropiados.

Resumen detallado

Una primera crisis epiléptica se evalúa con frecuencia principalmente como un evento neurológico, pero este estudio de cohorte poblacional de referencia realizado en Dinamarca invita a los médicos a pensar de forma más amplia. Publicado en JAMA Neurology, el estudio examinó si las crisis epilépticas por primera vez constituyen una señal clínica temprana de cáncer no diagnosticado, tanto en el sistema nervioso como en otras partes del cuerpo. Los hallazgos son llamativos: las crisis epilépticas parecen ser un evento centinela de malignidad oculta a una escala que no había sido cuantificada previamente en una cohorte a nivel nacional.

El estudio utilizó los registros médicos nacionales daneses que abarcan desde enero de 1996 hasta diciembre de 2022, e identificó a 49.894 adultos de 18 años o más que recibieron un primer diagnóstico hospitalario de crisis epiléptica y no tenían antecedentes de cáncer. La mediana de edad en el momento del diagnóstico de la crisis fue de 51,5 años (IQR 35,6–67,8), y el 41,4% eran mujeres. Los resultados se midieron como riesgos absolutos (ARs) y razones de incidencia estandarizadas (SIRs) en comparación con la población general danesa, estratificadas en tres ventanas temporales: dentro del primer año, de 1 a menos de 5 años, y de 5 a 20 años tras la crisis.

Durante el primer año de seguimiento, se diagnosticaron 1.172 cánceres neurológicos y 850 no neurológicos. El AR a 1 año para cualquier tipo de cáncer fue del 4,1%, con un SIR de 5,30 (IC del 95%, 5,07–5,54). Para los cánceres neurológicos en particular, el AR a 1 año fue del 2,4% y el SIR fue de un extraordinario 76,1 (IC del 95%, 71,8–80,6), lo que refleja el vínculo bien establecido entre los tumores cerebrales y las crisis epilépticas. Para los cánceres no neurológicos, el AR a 1 año fue del 1,7% con un SIR de 2,32 (IC del 95%, 2,17–2,48) — una elevación de más del doble que tiene relevancia clínica y está menos reconocida.

El riesgo elevado persistió más allá del primer año, aunque con menor magnitud. Entre 1 y menos de 5 años, se observaron 87 cánceres neurológicos y 1.226 no neurológicos, con SIRs de 1,85 (IC del 95%, 1,48–2,28) y 1,15 (IC del 95%, 1,09–1,22), respectivamente. Entre los 5 y los 20 años, se registraron 112 cánceres neurológicos y 2.120 no neurológicos, con SIRs de 1,46 (IC del 95%, 1,20–1,75) y 1,33 (IC del 95%, 1,28–1,39). El AR global a 5–20 años para cualquier tipo de cáncer alcanzó el 13,4%, con un SIR de 1,34 (IC del 95%, 1,28–1,40), lo que sugiere una señal oncológica sostenida aunque modesta a largo plazo.

Las implicaciones clínicas son significativas. El elevadísimo SIR a corto plazo para los cánceres neurológicos confirma que los tumores cerebrales frecuentemente se manifiestan con crisis epilépticas; sin embargo, la duplicación del riesgo de cáncer no neurológico en el primer año es un hallazgo menos reconocido que merece atención. Esto podría reflejar mecanismos paraneoplásicos, en los que los cánceres sistémicos desencadenan crisis epilépticas a través de vías inmunomediadas o metabólicas, o simplemente que el estudio diagnóstico realizado tras una crisis descubre malignidades previamente silentes. Los autores sostienen que debería considerarse un cribado oncológico más amplio —más allá de la neuroimagen— en determinados pacientes que se presentan con una primera crisis epiléptica, en particular en adultos mayores o en aquellos con otros factores de riesgo.

Entre las principales limitaciones se encuentra el diseño basado en registros, que se apoya en códigos diagnósticos administrativos y puede no capturar todos los matices clínicos. El estudio no puede distinguir con plena certeza entre las crisis que condujeron directamente a la detección del cáncer (sesgo de vigilancia) y aquellas que están biológicamente vinculadas al desarrollo del cáncer. No obstante, el alcance nacional, el largo seguimiento y el gran tamaño muestral aportan evidencia epidemiológica sólida de que las primeras crisis epilépticas constituyen una señal clínicamente relevante que merece una respuesta diagnóstica más integral de la que actualmente representa la práctica estándar.

Hallazgos clave

  • Within 1 year of first-time seizure, the standardized incidence ratio (SIR) for neurological cancer was 76.1 (95% CI, 71.8–80.6), representing a 76-fold elevated risk vs. the general population
  • The 1-year absolute risk of neurological cancer was 2.4% and for non-neurological cancer was 1.7%, yielding a combined any-cancer absolute risk of 4.1%
  • Non-neurological cancer risk was more than doubled within the first year (SIR 2.32; 95% CI, 2.17–2.48), a finding less widely recognized than the brain tumor association
  • Elevated cancer risk persisted long-term: SIR for any cancer was 1.18 (1–5 years) and 1.34 (5–20 years) after the seizure
  • From 5 to 20 years post-seizure, 2,120 non-neurological cancers were observed with an SIR of 1.33 (95% CI, 1.28–1.39) and an absolute risk of 12.8%
  • The overall SIR for any cancer in the first year was 5.30 (95% CI, 5.07–5.54), driven by both neurological and non-neurological malignancies
  • The cohort included 49,894 adults (median age 51.5 years; 41.4% women) followed from 1996 to 2022 across Danish nationwide registries

Metodología

Se trató de un estudio de cohorte poblacional que utilizó registros médicos nacionales daneses desde enero de 1996 hasta diciembre de 2022, en el que participaron 49.894 adultos de 18 años o más con un primer diagnóstico hospitalario de convulsiones y sin antecedentes de cáncer. Los resultados fueron riesgos absolutos (RA) y razones de incidencia estandarizadas (RIE) con intervalos de confianza del 95 %, calculados en relación con la población danesa general en tres ventanas temporales (0–1 año, 1–5 años, 5–20 años). Se tuvieron en cuenta los riesgos competidores (emigración, muerte), y los cánceres de piel no melanoma se excluyeron de las definiciones de resultados. Los análisis estadísticos se realizaron entre enero y diciembre de 2025.

Limitaciones del estudio

El diseño basado en registros depende de códigos diagnósticos administrativos, lo que puede introducir una clasificación errónea de la etiología de las crisis epilépticas y del tipo de cáncer, y no puede capturar plenamente el contexto clínico ni las características de las crisis. El sesgo de vigilancia es una preocupación significativa: el estudio diagnóstico desencadenado por una crisis epiléptica puede simplemente revelar cánceres preexistentes en lugar de reflejar un vínculo biológico real, en particular durante el primer año. El estudio tampoco puede distinguir entre crisis epilépticas paraneoplásicas y diagnósticos de cáncer coincidentes, lo que limita la inferencia causal. Los autores no declararon conflictos de interés más allá de la financiación institucional para la investigación.

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