Los suplementos de glicina reducen las enzimas hepáticas y los triglicéridos en la obesidad grave
Un ensayo de 2 semanas de suplementación con glicina en 19 adultos con obesidad grave revirtió la deficiencia de glicina y mejoró marcadores clave del hígado y los lípidos.
Resumen
Los investigadores administraron 100 mg/kg/day de glicina a 19 adultos con obesidad severa durante dos semanas en un ensayo exploratorio de un solo brazo. Los niveles plasmáticos de glicina aumentaron aproximadamente 49 µmol/L, y las acilglicinas urinarias —marcadores de la vía de detoxificación por conjugación con glicina— aumentaron de forma significativa. Los triglicéridos plasmáticos y las enzimas hepáticas (ALT y AST) disminuyeron de manera notable, y el índice glutamato-serina-glicina, un marcador indirecto de la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), mejoró. Los metabolitos del ciclo de 1 carbono —serina, homocisteína, cisteína y folato— aumentaron todos, lo que sugiere un incremento en el flujo de carbono único. Los niveles de glutatión no variaron. El peso corporal, la resistencia a la insulina y el control glucémico no se vieron afectados durante el breve período de intervención. Los hallazgos sugieren que la suplementación con glicina podría ofrecer una estrategia dietética de bajo riesgo para abordar la patología hepática en la obesidad.
Resumen detallado
La glicina es el aminoácido más pequeño, pero desempeña funciones de gran importancia en el metabolismo humano: actúa como precursor del glutatión (GSH), como sustrato para la detoxificación de fase II mediante conjugación con acilglicinas, y como principal donante de unidades de un carbono al ciclo 1-carbono. Se sabe que las personas con obesidad grave presentan niveles circulantes de glicina significativamente más bajos, en parte debido a una síntesis <i>de novo</i> más lenta, y esta deficiencia puede deteriorar las tres vías metabólicas, lo que podría agravar el estrés oxidativo, la acumulación de toxinas en el hígado y las alteraciones en las reacciones de metilación. A pesar de estos vínculos mecanísticos, la suplementación con glicina no había sido evaluada previamente en una cohorte de personas con obesidad grave.
Este ensayo clínico exploratorio de un solo brazo (ClinicalTrials.gov NCT04658134) incluyó a 19 adultos con obesidad grave (IMC medio de 38,3 kg/m²) y los trató con glicina oral a 100 mg/kg/día durante dos semanas. El cumplimiento fue elevado (93% de las dosis prescritas consumidas) y no se notificaron efectos adversos. Se midieron paneles metabólicos exhaustivos, perfiles de aminoácidos, acilglicinas urinarias, GSH y metabolitos del ciclo 1-carbono antes y después del tratamiento.
La suplementación con glicina elevó significativamente la glicina plasmática en aproximadamente 49 µmol/L (de 138 a 186 µmol/L, p<0,001), revirtiendo directamente el estado de deficiencia. La excreción urinaria de cuatro acilglicinas —isobutirrilglicina, tiglilglicina, isovalerilglicina y hexanoilglicina— aumentó de forma significativa, lo que indica que se potenció la vía de detoxificación por conjugación con glicina, mejorando probablemente la capacidad del hígado para eliminar subproductos metabólicos potencialmente hepatotóxicos. Desde el punto de vista clínico, los triglicéridos plasmáticos disminuyeron significativamente, al igual que la alanina transaminasa (ALT) y la aspartato transaminasa (AST), mientras que el índice glutamato-serina-glicina (GSG) —un biomarcador indirecto de la gravedad de la MASLD— también mejoró; en conjunto, estos hallazgos sugieren una reducción del estrés hepático.
En el ciclo 1-carbono, la serina, la homocisteína, la cisteína y el folato plasmáticos aumentaron de forma significativa, lo que indica que una mayor disponibilidad de glicina aceleró el flujo a través de esta vía. Es interesante destacar que las concentraciones de GSH no variaron, lo que sugiere que dos semanas pueden ser insuficientes para reconstruir de forma detectable el reservorio de GSH, o bien que otros factores limitantes restringen la síntesis de GSH en esta población. El peso corporal, la composición corporal, la presión arterial, las fracciones de colesterol, HbA1c, la glucosa en ayuno, la insulina en ayuno y los índices de resistencia a la insulina (HOMA-IR, índice de Matsuda) no mostraron cambios, lo cual es coherente con la corta duración de la intervención.
Estos resultados posicionan la suplementación con glicina como una intervención dietética potencialmente segura y accesible para mejorar la salud hepática en la obesidad grave —en particular en la MASLD—, al potenciar simultáneamente la capacidad de detoxificación y el metabolismo 1-carbono. Los autores abogan por ensayos controlados aleatorizados de mayor tamaño —idealmente con biopsia hepática o endpoints de imagen— para confirmar estos hallazgos preliminares y determinar la dosis y duración óptimas.
Hallazgos clave
- Plasma glycine rose by ~49 µmol/L after 2 weeks, fully reversing obesity-associated glycine deficiency.
- Urinary acylglycines (isobutyrylglycine, tigylglycine, isovalerylglycine, hexanoylglycine) increased, indicating enhanced hepatic detoxification.
- Plasma triglycerides and liver enzymes ALT and AST fell significantly; the MASLD surrogate GSG index improved.
- 1-carbon cycle metabolites serine, homocysteine, cysteine, and folate all rose, suggesting accelerated single-carbon flux.
- No changes in body weight, insulin resistance, or glucose control were observed over the 2-week period.
Metodología
Ensayo clínico exploratorio de un solo brazo en 19 adultos con obesidad grave (IMC 38,3 ± 5,3 kg/m²) tratados con glicina oral a 100 mg/kg/día durante dos semanas. Los resultados incluyeron aminoácidos plasmáticos, acilglicinas urinarias, pruebas de función hepática, perfil lipídico, composición corporal e índices de resistencia a la insulina, medidos antes y después del tratamiento mediante comparaciones estadísticas de datos pareados.
Limitaciones del estudio
El estudio fue un ensayo pequeño (n=19), de un solo brazo y sin grupo de control con placebo, lo que hace imposible descartar la regresión a la media o los efectos placebo. La duración de 2 semanas es demasiado corta para evaluar desenlaces como la esteatosis hepática mediante imágenes, la progresión de MASLD o los beneficios metabólicos sostenidos. Entre los cambios observados se encontró una elevación de la homocisteína —un factor de riesgo cardiovascular— y las implicaciones a largo plazo de este aumento requieren mayor investigación.
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