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Hormones Dominate Sports Doping and Account for Two-Thirds of All Violations

Una revisión exhaustiva revela que los andrógenos, la EPO y la hormona de crecimiento siguen siendo los agentes dopantes más potentes y ampliamente utilizados en el deporte.

domingo, 5 de julio de 2026 1 visualización
A laboratory technician in gloves analyzing a urine sample vial next to a rack of blood collection tubes in an anti-doping testing facility

Resumen

Este capítulo de Endotext ofrece una visión detallada del dopaje hormonal en el deporte de competición. Explica cómo el rendimiento deportivo depende de cuatro componentes clave —habilidad, fuerza, resistencia y recuperación— y cómo se explotan hormonas específicas para obtener ventaja en cada uno de ellos. Los andrógenos dominan las infracciones por dopaje, especialmente en deportes de potencia y de combate, al aumentar la masa muscular y la fuerza. El dopaje sanguíneo mediante agentes estimuladores de la eritropoyesis mejora la resistencia al potenciar el transporte de oxígeno. La hormona de crecimiento y sus secretagogos se utilizan para la recuperación, aunque la evidencia sobre su beneficio ergogénico es débil. Las hormonas representan aproximadamente dos tercios de todas las infracciones a las normas antidopaje detectadas a nivel mundial. La revisión también aborda los glucocorticoides y las hormonas tiroideas, señalando que el uso crónico de ambos es probablemente contraproducente para el rendimiento atlético.

Resumen detallado

El dopaje hormonal en el deporte no es simplemente una cuestión de fair play: se sitúa en la intersección de la endocrinología, la farmacología y la salud pública. Comprender qué hormonas se utilizan de manera indebida, cómo actúan y cómo se detectan es fundamental para médicos, profesionales de la medicina deportiva y autoridades antidopaje por igual.

Este capítulo, escrito por el profesor David Handelsman de la Universidad de Sídney y publicado dentro del exhaustivo recurso de referencia Endotext, revisa el panorama del uso de hormonas para mejorar el rendimiento en el deporte de competición. Abarca el marco de la Agencia Mundial Antidopaje, la metodología de detección y la base fisiológica de por qué determinadas hormonas se explotan en deportes específicos.

La revisión identifica cuatro pilares del rendimiento atlético —habilidad, fuerza, resistencia y recuperación— y los asocia a estrategias de dopaje concretas. Los andrógenos (incluidos los esteroides naturales, los compuestos esteroideos sintéticos y los agentes no esteroideos más recientes, como los SARMs) son la clase de agentes de dopaje más detectada y se utilizan de forma especialmente abusiva en deportes de potencia, combate y colisión, debido a su capacidad para aumentar la masa muscular y la fuerza. Los agentes estimuladores de la eritropoyesis y el dopaje sanguíneo son las herramientas preferidas por los atletas de resistencia, ya que incrementan la capacidad de transporte de oxígeno. La hormona de crecimiento y sus secretagogos se emplean principalmente para acelerar la recuperación tras el entrenamiento y las lesiones, aunque la evidencia convincente de un beneficio ergogénico sigue siendo escasa.

Las hormonas en conjunto representan aproximadamente dos tercios de todas las infracciones de las normas antidopaje detectadas en el mundo. Si bien los andrógenos son relativamente detectables, las hormonas peptídicas, los secretagogos de la hormona de crecimiento y las transfusiones de sangre autóloga continúan eludiendo una detección fiable. Los glucocorticoides, cuando se usan de forma crónica, parecen deteriorar la función muscular; el uso a corto plazo en dosis altas puede atenuar la percepción de fatiga, pero no está prohibido. El uso indebido de hormona tiroidea probablemente sea contraproducente, ya que el hipertiroidismo favorece la pérdida de masa muscular.

Para los médicos, esta revisión ofrece un marco práctico para reconocer el posible dopaje hormonal en pacientes que son atletas de competición, comprender la justificación fisiológica de cada clase de sustancia y valorar los retos persistentes en materia de detección y regulación.

Hallazgos clave

  • Hormones account for approximately two-thirds of all anti-doping rule violations detected globally.
  • Androgens — including SARMs — are the most widely detected doping agents, particularly in power and combat sports.
  • Erythropoiesis-stimulating agents and blood doping are favored in endurance sports for boosting oxygen delivery.
  • Growth hormone and secretagogues are used for recovery acceleration, but convincing ergogenic evidence is lacking.
  • Chronic glucocorticoid and thyroid hormone use are likely counterproductive for athletic performance.

Metodología

Este es un capítulo de revisión narrativa publicado en Endotext, una referencia de endocrinología en línea actualizada de forma continua. Sintetiza la literatura existente y los marcos regulatorios en lugar de presentar datos experimentales originales. La actualización más reciente tiene fecha de diciembre de 2025.

Limitaciones del estudio

Este resumen se basa únicamente en el resumen y la descripción general del capítulo, ya que el texto completo no está disponible de forma abierta. Al tratarse de una revisión narrativa, el capítulo no incluye estadísticas de metaanálisis ni una evaluación sistemática del riesgo de sesgo. La calidad de la evidencia para algunos agentes (p. ej., la hormona de crecimiento como ergogénico) se señala dentro del propio resumen como insuficiente.

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