Brain HealthArtículo de investigaciónAcceso abierto

La infección por HSV-1 desencadena vías del Alzheimer y senescencia celular en modelos cerebrales humanos

Una nueva investigación con iPSC y organoides cerebrales demuestra que el HSV-1 activa directamente las vías de neurodegeneración y senescencia, lo que respalda la hipótesis viral de la enfermedad de Alzheimer.

viernes, 8 de mayo de 2026 4 visualizaciones
Publicado en bioRxiv
A researcher in gloves handling a small glass dish containing a pale spherical cerebral organoid under a laboratory microscope, with fluorescent imaging equipment visible in the background

Resumen

Los investigadores infectaron neuronas humanas derivadas de iPSC y organoides cerebrales 3D con HSV-1 y el virus de la encefalitis transmitida por garrapatas para evaluar si la infección viral desencadena cambios asociados al Alzheimer. HSV-1 provocó una marcada agregación de amiloide beta, activó vías de neurodegeneración e indujo un perfil secretor asociado a la senescencia, pero únicamente cuando ya había péptidos amiloides extracelulares presentes. El TBEV no produjo los mismos efectos. Los análisis transcriptómicos y proteómicos confirmaron cambios moleculares generalizados impulsados por HSV-1. Cabe destacar que las mutaciones familiares de Alzheimer en *PSEN1/2* no alteraron la respuesta a la infección aguda. El reanálisis de conjuntos de datos independientes respaldó los hallazgos y mostró un efecto protector limitado del antiviral acyclovir. Los resultados refuerzan la Hipótesis de Infección por Patógenos y sugieren que la vacunación antiviral podría reducir el riesgo de Alzheimer.

Resumen detallado

La enfermedad de Alzheimer (EA) afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo, aunque sus desencadenantes precisos siguen siendo poco comprendidos. La Hipótesis de la Infección por Patógenos propone que el péptido amiloide beta (Aβ) funciona como un péptido antimicrobiano —una defensa cerebral de primera línea que, cuando es activada de forma crónica por una infección viral, podría originar las placas características de la EA. Este estudio aporta algunas de las evidencias experimentales más directas hasta la fecha en favor de esta hipótesis, utilizando modelos celulares relevantes para humanos y superando así los estudios en animales o en tejido post mortem.

El equipo de investigación de la Universidad de Masaryk, junto con instituciones colaboradoras checas y de los NIH, empleó cultivos neuronales 2D y organoides cerebrales (COs) tridimensionales derivados de células madre pluripotentes inducidas (iPSC), generados tanto a partir de individuos de tipo salvaje (WT) como de pacientes con mutaciones de EA familiar en <em>PSEN1</em> o <em>PSEN2</em>. Se evaluaron dos virus neurotrópicos: HSV-1 (virus del herpes simple tipo 1, un virus neurotrópico crónico) y TBEV (virus de la encefalitis transmitida por garrapatas, un flavivirus neurotrópico agudo). Los organoides fueron infectados en el día 53 o el día 93 de diferenciación; algunos fueron pretratados durante siete días con péptidos sintéticos Aβ40 o Aβ42 (100 nM) antes de la infección. El perfil transcriptómico se realizó mediante secuenciación de mRNA 3' (~10 millones de lecturas por muestra) a partir de seis líneas de iPSC independientes, y el análisis proteómico caracterizó el secretoma de los organoides infectados.

La infección por HSV-1 indujo una agrupación robusta de Aβ en los organoides cerebrales, aunque dicha agrupación dependía de manera crítica de la presencia de péptidos amiloides extracelulares: los organoides pretratados con Aβ40 o Aβ42 sintéticos mostraron una agregación significativamente mayor en forma de placas tras la exposición a HSV-1, en comparación con los controles no tratados. La infección por TBEV no produjo una agrupación de Aβ comparable en ninguna de las condiciones evaluadas. La cuantificación mediante ELISA del Aβ40 y Aβ42 secretados en los días 57 y 97 postinfección confirmó respuestas diferenciales entre ambos virus. Estos hallazgos sugieren que la capacidad de HSV-1 para iniciar la agregación amiloide no es intrínseca a la infección viral por sí sola, sino que requiere un entorno amiloide permisivo.

El análisis transcriptómico reveló cambios extensos en la expresión génica inducidos por HSV-1, con un enriquecimiento significativo de vías relacionadas con la neurodegeneración, incluyendo estrés del retículo endoplásmico, estrés oxidativo, disfunción sináptica y señalización inflamatoria. El perfil proteómico del secretoma condicionado confirmó el enriquecimiento de marcadores del fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP), lo que indica que HSV-1 conduce a neuronas y organoides hacia un estado senescente. Es relevante destacar que las mutaciones en <em>PSEN1</em>/<em>PSEN2</em> no alteraron de manera significativa la respuesta a la infección aguda a nivel transcriptómico ni proteómico, lo que sugiere que la cascada similar a la EA inducida por el virus es en gran medida independiente del fondo genético de EA familiar en la fase aguda. El reanálisis de conjuntos de datos publicados independientes corroboró estos hallazgos y reveló, adicionalmente, un efecto protector limitado pero detectable del tratamiento con aciclovir frente a los cambios moleculares inducidos por HSV-1.

El estudio tiene implicaciones significativas para las estrategias de prevención de la EA. Si las infecciones virales —en particular la reactivación del HSV-1— pueden desencadenar la cascada molecular que conduce a la agregación amiloide y a la senescencia neuronal, entonces la vacunación antiviral y la terapia antiviral profiláctica representan objetivos de prevención accionables. Esto se alinea con datos recientes a nivel poblacional que muestran que la vacunación contra el herpes zóster y la vacunación contra la gripe se asocian con una menor incidencia de EA. Una advertencia importante es que se trata de una preimpresión (bioRxiv); además, los modelos son sistemas de infección aguda que pueden no reproducir fielmente la reactivación crónica latente del HSV-1 observada en humanos de edad avanzada, y la agrupación amiloide requirió Aβ extracelular preexistente, lo que plantea interrogantes sobre la secuencia de eventos in vivo.

Hallazgos clave

  • HSV-1 infection induced robust Aβ clustering in cerebral organoids, but only when organoids were pre-treated with 100 nM synthetic Aβ40 or Aβ42 for 7 days prior to infection — suggesting a permissive amyloid environment is required
  • TBEV (tick-borne encephalitis virus) did not produce comparable Aβ aggregation under any tested condition, indicating the effect is HSV-1-specific rather than a general viral response
  • Transcriptomic profiling (~10M reads/sample, 6 iPSC lines) revealed widespread HSV-1-induced activation of neurodegeneration-related pathways including ER stress, oxidative stress, and synaptic dysfunction
  • Proteomic analysis of the organoid secretome confirmed enrichment of senescence-associated secretory phenotype (SASP) markers following HSV-1 infection, linking viral infection to cellular senescence in neurons
  • PSEN1/2 familial AD mutations did not significantly alter the acute transcriptomic or proteomic response to either HSV-1 or TBEV infection, suggesting viral-induced AD pathology is largely genotype-independent in the acute phase
  • Reanalysis of independent published datasets confirmed HSV-1-induced neurodegeneration signatures and revealed a limited protective effect of acyclovir against HSV-1-induced molecular changes in neuronal models
  • Organoids infected at both day 53 and day 93 of differentiation showed infection-driven changes, with viral gene expression confirmed by qRT-PCR and absent in non-infected controls

Metodología

El estudio utilizó neuronas 2D NGN2-induced derivadas de iPSC (infectadas el día 17) y organoides cerebrales 3D (infectados los días 53 y 93) a partir de 6 líneas de iPSC — 3 de tipo salvaje y 3 portadoras de mutaciones familiares de EA en PSEN1/2. Se aplicaron HSV-1 (MOI 0,0001) y mCherry-TBEV (MOI 0,1) durante 30 minutos (2D) o 24 horas (3D), con un seguimiento postinfección de 4 a 7 días. Los análisis moleculares incluyeron secuenciación 3'mRNA (Lexogen QuantSeq, NextSeq 500, ~10M lecturas/muestra), proteómica del secretoma, ELISA para Aβ40/42, qRT-PCR para genes virales, Western blot e inmunohistoquímica confocal con cuantificación volumétrica Imaris. Los análisis estadísticos se realizaron en R v4.4.2 y GraphPad Prism v9.

Limitaciones del estudio

Este es un preprint y aún no ha sido sometido a revisión por pares. Los modelos utilizan paradigmas de infección aguda que pueden no replicar completamente el patrón crónico de reactivación latente del HSV-1 en cerebros humanos envejecidos, lo que podría subestimar los efectos a largo plazo. El hallazgo de que la agregación de Aβ requiere amiloide extracelular preexistente plantea preguntas sin resolver sobre la secuencia de eventos in vivo — no está claro si la infección viral por sí sola puede iniciar el depósito de amiloide o únicamente amplificar una patología ya existente. Los autores declararon no tener conflictos de interés.

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