La Deficiencia de Hierro Reduce el Rendimiento de Resistencia un 3–4% en Atletas Femeninas — Así Se Soluciona
Una revisión sistemática de 23 estudios demuestra que la deficiencia de hierro deteriora de manera significativa el rendimiento de las atletas femeninas, y que la suplementación dirigida puede revertirla.
Resumen
Una revisión sistemática de 2025 que abarcó 23 estudios con 669 atletas femeninas de alto nivel encontró que la deficiencia de hierro (ferritina sérica <40 µg/L) reduce el rendimiento de resistencia entre un 3 y un 4%, y puede deteriorar la capacidad aeróbica máxima y la potencia anaeróbica. La suplementación con aproximadamente 100 mg de hierro elemental al día por vía oral, o dos veces al día mediante inyección durante 8 a 10 días, mejoró el rendimiento de resistencia entre un 2 y un 20%, e incrementó el VO2 max entre un 6 y un 15%. La revisión abarcó 16 deportes y destacó que los decrementos en el rendimiento se agravan con la severidad de la deficiencia de hierro. La mayoría de los estudios fueron de calidad moderada y contaron con grupos de pequeño tamaño, lo que exige cautela al generalizar los hallazgos más allá de los deportes de predominio aeróbico.
Resumen detallado
El hierro es esencial para la eritropoyesis, el transporte de oxígeno y la producción de energía mitocondrial, todos ellos factores críticos para el rendimiento deportivo. Sin embargo, hasta el 60% de las deportistas presentan deficiencia de hierro, principalmente debido a las pérdidas menstruales de hierro, las elevadas cargas de entrenamiento y una ingesta dietética insuficiente. A pesar de esta prevalencia, las consecuencias precisas sobre el rendimiento en distintos deportes y etapas de la deficiencia de hierro han sido escasamente caracterizadas, en particular en deportistas de alto nivel.
Esta revisión sistemática realizó búsquedas en cinco grandes bases de datos (MEDLINE, SPORTDiscus, Web of Science, Scopus, CINAHL) e identificó 23 estudios elegibles que incluían a 669 deportistas (edad media de 22 años, VO2 max media de 49,4 mL/kg/min) en 16 deportes. Siete estudios examinaron los efectos de la deficiencia de hierro sobre el rendimiento sin intervención; 16 estudios evaluaron los resultados de la suplementación con hierro. Las deportistas fueron clasificadas como deficientes en hierro utilizando una ferritina sérica <40 µg/L, y debían cumplir criterios de entrenamiento de alto nivel (VO2 max >45 mL/kg/min o >5 h/semana de entrenamiento). La calidad de los estudios se evaluó mediante una versión modificada del listado de verificación de Downs y Black.
La deficiencia de hierro sin anemia (IDNA) se asoció con reducciones del 3–4% en el rendimiento de resistencia y deterioros variables en el VO2 max. Cabe destacar que los decrementos en el VO2 max parecieron escalar con la gravedad de la deficiencia de hierro: la IDNA leve mostró cambios modestos o nulos, mientras que la anemia por deficiencia de hierro (IDA) se correlacionó con pérdidas más pronunciadas de la capacidad aeróbica. La fuerza isocinética y la potencia anaeróbica también se vieron afectadas negativamente en algunos estudios (con un rango de –23% a +4%), aunque los hallazgos fueron inconsistentes entre deportes.
La suplementación con hierro produjo una recuperación significativa. La suplementación oral de 100 mg/día de hierro elemental durante hasta 56 días mejoró el rendimiento de resistencia entre un 2 y un 20%. El VO2 max mejoró entre un 6 y un 15% tras la administración de 16–100 mg/día de hierro elemental durante 36–126 días. La suplementación en dosis bajas (16–60 mg/día durante 42–56 días) mejoró la eficiencia energética, las tasas de trabajo máximo y la dinámica del lactato en sangre. La administración parenteral (intravenosa/intramuscular) de 100 mg cada dos días durante 8–10 días resultó ser una alternativa eficaz, especialmente para la repleción rápida. Los efectos sobre la potencia anaeróbica derivados de la suplementación fueron variables (–5% a +9%), lo que subraya que el papel del hierro más allá del metabolismo aeróbico es menos predecible.
La revisión presenta limitaciones importantes. La mayoría de los estudios (n=18) contaban con grupos de 20 deportistas o menos, lo que limitó la potencia estadística. La ferritina sérica por sí sola es un marcador imperfecto del estado del hierro, ya que es un reactante de fase aguda que se eleva con la inflamación. La heterogeneidad entre estudios en cuanto a dosis, duración, vía de administración y clasificación de las deportistas impidió realizar un metanálisis. No obstante, la señal consistente observada en los distintos estudios respalda la acción clínica: las deportistas de alto nivel con deficiencia de hierro deben buscar evaluación por parte de un médico especialista en medicina deportiva o un dietista, con una suplementación adaptada a la etapa de la deficiencia, las exigencias del deporte y el cumplimiento de la normativa antidopaje.
Hallazgos clave
- Iron deficiency reduces endurance performance by 3–4% in high-level female athletes.
- Oral supplementation of ~100 mg/day elemental iron for up to 56 days improved endurance by 2–20%.
- VO2max improved by 6–15% with iron supplementation of 16–100 mg/day over 36–126 days.
- Isokinetic strength and anaerobic power were inconsistently affected, ranging from –23% to +4%.
- Performance decrements track with iron deficiency severity — anemic athletes show the greatest impairment.
Metodología
Revisión sistemática (PRISMA) de 23 estudios procedentes de 5 bases de datos; incluyó deportistas de alto nivel (VO2 max >45 mL/kg/min o >5 h/semana de entrenamiento) con ferritina sérica <40 µg/L. La calidad se evaluó mediante la lista de verificación modificada de Downs and Black (21 ítems); el alto grado de heterogeneidad metodológica impidió la realización de un metaanálisis.
Limitaciones del estudio
La mayoría de los estudios contaban con muestras pequeñas (≤20 atletas), lo que limita la potencia estadística para detectar efectos significativos. La ferritina sérica como único biomarcador de deficiencia de hierro es susceptible a la inflamación inducida por el ejercicio, lo que genera variabilidad de un día a otro. La alta heterogeneidad entre los protocolos de suplementación, los tipos de deporte y los sistemas de clasificación de atletas impidió realizar un metaanálisis agrupado.
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