HormonesArtículo de investigaciónAcceso abierto

Las dietas mediterránea y cetogénica muestran un verdadero potencial para aliviar el dolor de la endometriosis

Una revisión exhaustiva encuentra que la terapia nutricional dirigida puede reducir la inflamación, el dolor y el desequilibrio hormonal en mujeres con endometriosis y obesidad.

lunes, 29 de junio de 2026 1 visualización
Publicado en Curr Obes Rep
A meal spread on a wooden table showing grilled salmon, a colorful Greek salad with olives and feta, whole grain bread, and a small bottle of olive oil — all hallmarks of a Mediterranean diet

Resumen

Esta revisión de 2025 publicada en *Current Obesity Reports* examina cómo la terapia de nutrición médica (MNT) puede ayudar a manejar la endometriosis, en particular en mujeres que también presentan obesidad. Los autores analizan la evidencia sobre la dieta mediterránea, la dieta cetogénica y suplementos específicos, entre ellos omega-3, N-acetilcisteína, resveratrol y las vitaminas C y E. Los hallazgos clave muestran que, si bien el riesgo de endometriosis se correlaciona inversamente con el IMC, la obesidad agrava la gravedad de la enfermedad, lo que genera fenotipos de pacientes diferenciados que requieren estrategias dietéticas personalizadas. Las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes de la dieta mediterránea cuentan con el respaldo más sólido de la evidencia clínica, mientras que las dietas cetogénicas muestran un potencial mecanístico prometedor en mujeres con resistencia a la insulina como comorbilidad. La modulación del microbioma intestinal mediante probióticos emerge como una diana terapéutica adicional. La revisión reclama que los nutricionistas formen parte integral de los equipos multidisciplinarios de atención a la endometriosis.

Resumen detallado

La endometriosis afecta a un estimado del 5–10% de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo y hasta al 30–50% de las mujeres con infertilidad. A pesar de su enorme carga — caracterizada por dismenorrea, dolor pélvico crónico, dispareunia y reducción de la calidad de vida — el tratamiento sigue estando en gran medida limitado a la supresión hormonal y la cirugía, ninguna de las cuales previene de manera fiable las recurrencias. Esta exhaustiva revisión de 2025 publicada en Current Obesity Reports se propuso sintetizar la evidencia disponible sobre la terapia de nutrición médica (MNT) como estrategia complementaria no farmacológica dirigida a los mecanismos fisiopatológicos centrales de la endometriosis: inflamación crónica, estrés oxidativo, exceso de estrógenos y disregulación inmunitaria.

Un hallazgo central y contraintuitivo que abordan los autores es la relación paradójica entre el IMC y la endometriosis. Históricamente, los datos a nivel poblacional sugerían una asociación inversa — las mujeres con mayor IMC presentaban un riesgo observado menor de desarrollar endometriosis, posiblemente debido a la alteración del metabolismo de los estrógenos en el tejido adiposo y a una menor cantidad de flujo menstrual retrógrado. Sin embargo, evidencia clínica más reciente muestra que una vez establecida la endometriosis, la obesidad agrava significativamente la severidad de la enfermedad, promueve un entorno peritoneal más proinflamatorio y amplifica la resistencia a la insulina y la actividad de la aromatasa. Esta dualidad exige reconocer fenotipos de pacientes diferenciados — mujeres delgadas frente a mujeres con obesidad y endometriosis — y enfoques nutricionales individualizados para cada uno.

La dieta mediterránea (MedDiet) emerge como el patrón dietético con mayor respaldo de evidencia para la endometriosis. Rica en ácidos grasos omega-3, polifenoles, fibra y antioxidantes, la MedDiet se ha asociado con una disminución en las puntuaciones de dismenorrea y dolor pélvico, mejoría en los indicadores de calidad de vida y una modulación favorable de la síntesis de prostaglandinas. Su alto contenido en fibra facilita la eliminación de estrógenos a través del microbioma intestinal, mientras que el aceite de oliva virgen extra aporta oleocantal y ácido oleico con propiedades antiinflamatorias. Varios estudios observacionales e intervencionales incluidos en la revisión confirman reducciones en biomarcadores inflamatorios (incluyendo interleucina-6 y factor de necrosis tumoral alfa) y menores marcadores de estrés oxidativo en mujeres que siguen patrones alimentarios alineados con la MedDiet.

La dieta cetogénica (KD) representa un área emergente de interés, particularmente para mujeres con obesidad concomitante o resistencia a la insulina. Al inducir cetosis fisiológica mediante proporciones de macronutrientes muy bajas en carbohidratos y altas en grasas, la KD suprime la activación del inflamasoma NLRP3, reduce los niveles circulantes de insulina e IGF-1, y puede disminuir la actividad de la aromatasa — todas ellas dianas relevantes en la endometriosis impulsada por estrógenos. Los datos preclínicos muestran reducciones en el tamaño de las lesiones endometriósicas en modelos animales, y las primeras observaciones clínicas sugieren mejorías en el dolor y la regularidad menstrual. No obstante, los autores subrayan que los ensayos clínicos en sujetos humanos con endometriosis siguen siendo escasos, y que la KD debería reservarse actualmente para pacientes adecuadamente seleccionadas bajo supervisión estrecha de un nutricionista.

Más allá de los patrones dietéticos, la revisión evalúa la suplementación dirigida. Los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) inhiben de forma competitiva el metabolismo del ácido araquidónico, reduciendo la síntesis de prostaglandina E2 y leucotrieno B4 proinflamatorios. La N-acetilcisteína (NAC) demostró una reducción clínicamente significativa en el diámetro del endometrioma y en la intensidad del dolor en un pequeño ECA (el tamaño del endometrioma disminuyó de 28 mm a 18 mm frente a un aumento hasta 33 mm en los controles). El resveratrol mostró efectos antiproliferativos sobre células endometriósicas in vitro. Las vitaminas C y E en combinación redujeron los marcadores de estrés oxidativo peritoneal y las puntuaciones de dismenorrea. Los probióticos mostraron un prometedor potencial emergente al modular el «estroboloma» — los genes bacterianos intestinales implicados en la conjugación y reabsorción de estrógenos — aunque la evidencia clínica en poblaciones específicas con endometriosis sigue siendo limitada.

La revisión concluye posicionando al nutricionista clínico como un miembro indispensable de los equipos multidisciplinarios de atención a la endometriosis, responsable de la evaluación dietética individualizada, el diseño de MNT específico según el fenotipo, la prescripción de suplementos y el seguimiento de la adherencia a largo plazo. Entre las principales limitaciones reconocidas se encuentran la naturaleza predominantemente observacional de los estudios dietéticos, el pequeño tamaño de las muestras, la falta de medidas de resultados estandarizadas entre los ensayos y la ausencia de guías clínicas específicas para el manejo nutricional de la endometriosis.

Hallazgos clave

  • Obesity worsens endometriosis severity despite an inverse epidemiological association between BMI and initial disease risk, necessitating phenotype-specific nutritional strategies
  • Mediterranean diet adherence associated with significant reductions in pelvic pain scores and inflammatory biomarkers (IL-6, TNF-α) across multiple reviewed observational and interventional studies
  • N-acetylcysteine (NAC) reduced endometrioma diameter from ~28 mm to ~18 mm in treated women vs. an increase to ~33 mm in controls in a small RCT
  • Ketogenic diet reduced endometriotic lesion size in animal models and showed early clinical signals of pain reduction, but human RCT data remain scarce
  • Omega-3 supplementation reduces prostaglandin E2 and leukotriene B4 synthesis by competitively inhibiting arachidonic acid metabolism, directly targeting endometriosis-associated inflammation
  • Combined vitamins C and E supplementation reduced peritoneal oxidative stress markers and improved dysmenorrhea severity scores in clinical studies
  • Gut microbiota ('estrobolome') dysbiosis identified as a mechanistic link between intestinal health and estrogen recycling in endometriosis, supporting prebiotic and probiotic interventions

Metodología

Se trata de un artículo de revisión narrativa que sintetiza evidencia publicada en PubMed y bases de datos relacionadas sobre intervenciones de nutrición médica (MNT) en endometriosis, incluyendo patrones dietéticos, suplementos individuales y modulación del microbioma intestinal. La revisión abarca estudios en animales, estudios observacionales y ensayos controlados aleatorizados de tamaños y duraciones variables, sin un protocolo formal de revisión sistemática ni síntesis metaanalítica. No se reportan tamaños de efecto agrupados ni evaluaciones formales de calidad (p. ej., GRADE), lo que refleja la heterogeneidad de la literatura subyacente.

Limitaciones del estudio

La revisión es narrativa en lugar de sistemática, y la mayoría de los estudios subyacentes son pequeños, observacionales o preclínicos, lo que limita la solidez de las conclusiones causales. Los ensayos clínicos dirigidos específicamente a mujeres con obesidad y endometriosis simultáneamente son prácticamente inexistentes, lo que significa que gran parte de la evidencia debe extrapolarse a partir de poblaciones con una sola de estas condiciones. Los autores señalan la ausencia de guías clínicas específicas para el manejo nutricional de la endometriosis y reconocen que algunos autores pueden tener afiliaciones institucionales que podrían influir en su perspectiva, aunque no se declararon conflictos de interés económicos explícitos.

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