HormonesArtículo de investigaciónAcceso abierto

La menopausia acelera el envejecimiento biológico en el hígado, los riñones y el metabolismo

Un estudio con 177.000 mujeres revela que la transición menopáusica añade más de un año de edad biológica, siendo el hígado el órgano más afectado.

viernes, 3 de julio de 2026 0 visualizaciones
Publicado en BMC Med
A middle-aged woman in a clinical setting sitting across from a female physician, reviewing lab results on a tablet, with a diagram of organ systems visible on a wall screen behind them

Resumen

Un amplio estudio de dos cohortes con más de 177.000 mujeres descubrió que la menopausia y la transición que la precede aceleran significativamente el envejecimiento biológico en múltiples sistemas orgánicos. Utilizando el método Klemera-Doubal para calcular la edad biológica a partir de biomarcadores clínicos, los investigadores encontraron que las mujeres que atravesaban la transición menopáusica envejecían aproximadamente 1,3 a 2,6 años biológicos más que las mujeres que permanecían en etapa premenopáusica durante el mismo período. La edad biológica del hígado mostró las asociaciones más fuertes y consistentes con los factores menopáusicos. La menopausia temprana (antes de los 40 años) se relacionó con la mayor aceleración. La historia reproductiva —incluyendo la edad en el primer parto con nacido vivo y el número de nacidos vivos— modificó estos efectos, lo que sugiere que la vida reproductiva completa de una mujer determina cómo la menopausia impacta su trayectoria de envejecimiento biológico.

Resumen detallado

La menopausia es mucho más que un hito reproductivo: parece ser un punto de inflexión crucial en la trayectoria del envejecimiento biológico de las mujeres. Este estudio, publicado en BMC Medicine, es uno de los análisis más extensos y exhaustivos sobre cómo el estado menopáusico, el proceso de transición a la menopausia y la edad de inicio de esta se relacionan con el envejecimiento biológico acelerado en múltiples sistemas orgánicos de forma simultánea. Al recurrir a dos cohortes independientes de gran escala —la China Multi-Ethnic Cohort (CMEC, n=37.244) y la UK Biobank (UKB, n=140.479)—, los autores pudieron contrastar los hallazgos en contextos étnicos, geográficos y sanitarios distintos, lo que refuerza considerablemente la solidez de los resultados.

Las edades biológicas se calcularon mediante el Método de Klemera-Doubal (KDM), un enfoque validado de biomarcadores compuestos que integra valores de laboratorio clínico y medidas antropométricas en una única estimación de edad biológica. Para CMEC se utilizaron 15 biomarcadores (entre ellos presión arterial sistólica, HbA1c, enzimas hepáticas, marcadores renales, lípidos y función pulmonar), mientras que para UKB se emplearon 18. Estos se organizaron además en cuatro puntuaciones de edad biológica específicas por órgano —cardiopulmonar, metabólica, hepática y renal—, lo que permitió analizar qué sistemas orgánicos se ven más afectados por los cambios menopáusicos. De manera relevante, el estudio fue más allá de las comparaciones transversales al emplear modelos longitudinales de «cambio sobre cambio» en subcohortes con datos repetidos (CMEC: n=3.441; UKB: n=1.826), midiendo directamente cómo varía la edad biológica a medida que las mujeres atraviesan la transición menopáusica.

En los análisis transversales, en comparación con las mujeres premenopáusicas, aquellas en perimenopausia, posmenopausia o que habían sido sometidas a ooforectomía o histerectomía mostraron una aceleración del envejecimiento biológico significativamente mayor en los sistemas integral, hepático, metabólico y renal. Los modelos longitudinales de cambio sobre cambio —que controlan el estado basal y reducen los factores de confusión— confirmaron estos hallazgos de forma robusta: las mujeres que pasaron de la premenopausia a la posmenopausia durante el período de estudio presentaron un incremento en la edad biológica integral de β=1,33 años (IC 95%: 0,89–1,76) en CMEC y de β=2,60 años (IC 95%: 1,91–3,30) en UKB, en comparación con las mujeres que permanecieron en premenopausia. La edad biológica hepática mostró la aceleración más pronunciada y consistente en todos los grupos menopáusicos y modelos, lo que señala al hígado como un órgano especialmente vulnerable durante la transición hormonal.

La edad de inicio de la menopausia mostró una relación clara de dosis-respuesta en el conjunto de datos de la UKB: las mujeres con menopausia antes de los 40 años (menopausia prematura) presentaron β=0,69 años de aceleración adicional de la edad biológica (IC 95%: 0,39–0,98), y aquellas con menopausia entre los 40 y los 44 años mostraron β=0,24 años (IC 95%: 0,09–0,40), en comparación con quienes experimentaron la menopausia entre los 50 y los 54 años. La menopausia quirúrgica mediante ooforectomía también se asoció con un envejecimiento acelerado, lo cual es coherente con la supresión abrupta de estrógenos. Los factores relacionados con el historial reproductivo —concretamente, una edad más temprana en el primer parto y un mayor número de partos— surgieron como modificadores significativos de la relación entre menopausia y envejecimiento, aunque los mecanismos subyacentes aún no han sido completamente dilucidados.

Los hallazgos tienen implicaciones importantes tanto para la salud pública como para la práctica clínica. El período de transición menopáusica —no solo la posmenopausia— parece ser el momento en que el envejecimiento biológico se acelera más, lo que sugiere que constituye una ventana de intervención crítica. Las mujeres con menopausia temprana presentan un riesgo desproporcionadamente elevado. La señal de envejecimiento específica del hígado es especialmente destacable, dado el papel central de este órgano en el metabolismo lipídico, la regulación de la glucosa y la detoxificación, funciones todas ellas influidas por los estrógenos. Los médicos que supervisan a mujeres menopáusicas deberían considerar el seguimiento de biomarcadores hepáticos junto a los marcadores tradicionales de salud cardiovascular y ósea. El papel de la terapia hormonal sustitutiva y otras intervenciones durante la perimenopausia merece una mayor investigación en este contexto.

Hallazgos clave

  • Women undergoing the menopausal transition showed 1.33 additional biological years of aging in CMEC (95% CI: 0.89–1.76) and 2.60 years in UKB (95% CI: 1.91–3.30) versus women remaining pre-menopausal, in longitudinal change-to-change models
  • Liver biological age showed the strongest and most consistent acceleration across all menopausal groups and both cohorts, more so than kidney, metabolic, or cardiopulmonary aging
  • Premature menopause (before age 40) was associated with β=0.69 years greater biological age acceleration compared to menopause at 50–54 years (95% CI: 0.39–0.98) in the UKB
  • Menopause between ages 40–44 was associated with β=0.24 years of additional biological age acceleration versus menopause at 50–54 years (95% CI: 0.09–0.40)
  • Post-menopausal women, as well as those who had undergone oophorectomy or hysterectomy, all showed significantly greater biological age acceleration than pre-menopausal women in cross-sectional analyses across liver, metabolic, and kidney systems
  • Reproductive history factors — particularly age at first live birth and number of live births — significantly modified the association between menopausal factors and biological aging
  • The study included 37,244 women from the CMEC and 140,479 from the UK Biobank, making it one of the largest multi-cohort investigations of menopause and organ-specific biological aging

Metodología

Este estudio transversal y longitudinal de dos cohortes utilizó la edad biológica basada en KDM, calculada a partir de 15 (CMEC) y 18 (UKB) biomarcadores clínicos, organizados en puntuaciones de edad biológica globales y específicas por órgano (cardiopulmonar, metabólica, hepática, renal). La regresión lineal múltiple transversal comparó grupos según el estado menopáusico; los modelos longitudinales de «cambio a cambio» en subcohortes (CMEC n=3.441; UKB n=1.826 con datos repetidos) evaluaron el cambio en la edad biológica durante la transición menopáusica, controlando por la edad biológica inicial y variables de confusión. Los análisis estratificados examinaron la modificación por variables del historial reproductivo, incluyendo la paridad, la edad en la menarquia y el uso de anticonceptivos o TRH.

Limitaciones del estudio

Las subcohores longitudinales fueron sustancialmente más pequeñas que las cohortes completas (CMEC: 3.441; UKB: 1.826), lo que limitó la potencia estadística para algunos análisis longitudinales específicos por órgano. El estudio dependió del estado menopáusico y la edad en la menopausia autorreportados, lo que introduce un posible sesgo de recuerdo; además, no se dispuso de análisis hormonales para confirmar objetivamente la etapa menopáusica. Los autores señalan que la inferencia causal sigue siendo limitada dado el diseño observacional, y no puede excluirse por completo la confusión por factores no medidos como la calidad de la dieta, la actividad física y el uso de medicamentos.

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