Longevity & AgingArtículo de investigaciónAcceso abierto

Nuevo consenso global recorta los tiempos de ayuno preoperatorio para proteger a los pacientes

Expertos internacionales coinciden: el ayuno prolongado antes de la cirugía perjudica a los pacientes. Las nuevas directrices permiten líquidos claros hasta 2 horas antes del procedimiento.

viernes, 29 de mayo de 2026 0 visualizaciones
Publicado en Anaesthesia
Close-up of a clear glass of water on a hospital bedside table, soft morning light, surgical gown in background

Resumen

Un panel internacional multidisciplinario de 68 expertos utilizó un proceso Delphi de tres rondas para actualizar las directrices de ayuno perioperatorio. El consenso determinó que las guías existentes con frecuencia llevan a los pacientes a ayunar mucho más de lo necesario — en ocasiones más de 14 horas sin alimentos sólidos y más de 9 horas sin líquidos. Se acordaron ocho recomendaciones que mantienen el ayuno de 6 horas para alimentos sólidos, pero fomentan la ingesta de líquidos claros hasta 2 horas antes de la anestesia. Se insta a los hospitales a adoptar protocolos aún más flexibles. La ingesta oral posoperatoria debe reanudarse tan pronto como sea clínicamente viable. El objetivo de estas directrices es reducir el malestar del paciente, el estrés metabólico, la recuperación deteriorada y la debilidad muscular provocados por un ayuno innecesariamente prolongado, sin comprometer los márgenes de seguridad frente a la aspiración pulmonar.

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Resumen detallado

El ayuno preoperatorio es una práctica de seguridad consolidada diseñada para reducir el riesgo de aspiración pulmonar durante la anestesia. Sin embargo, los datos del mundo real han demostrado que los pacientes ayunan de forma rutinaria mucho más tiempo del que recomiendan las guías clínicas: en algunos casos, más de 14 horas sin alimentos y 9 horas sin líquidos. Esta privación prolongada se reconoce hoy como independientemente perjudicial, ya que provoca deshidratación, ansiedad, desregulación metabólica, deterioro de la respuesta inmunitaria, retraso en la recuperación intestinal y reducción de la fuerza muscular. El creciente cuerpo de evidencia impulsó un esfuerzo internacional para actualizar las recomendaciones de ayuno de manera que equilibre la seguridad con el bienestar del paciente.

El consenso se desarrolló mediante una revisión sistemática de la literatura, seguida de un proceso Delphi estructurado de tres rondas en el que participaron 68 partes interesadas de cinco continentes. El panel fue deliberadamente multidisciplinario e incluyó anestesistas, cirujanos, médicos, enfermeros y defensores de los pacientes, así como representantes de organizaciones profesionales internacionales. Trece recomendaciones preliminares fueron refinadas de forma iterativa a lo largo de las rondas Delphi hasta alcanzar consenso en ocho recomendaciones finales.

Los hallazgos clave respaldan el mantenimiento del ayuno preoperatorio establecido de 6 horas para alimentos sólidos y líquidos no claros (8 horas tras una comida copiosa o con alto contenido graso), pero recomiendan enfáticamente que los pacientes consuman líquidos claros —incluidos agua, té, café negro y zumo sin pulpa— hasta 2 horas antes del inicio de la anestesia o sedación. De manera destacada, el panel recomienda que las instituciones desarrollen e implementen protocolos que permitan una ingesta aún más liberal de líquidos claros, pudiendo autorizarse su consumo hasta el momento en que el paciente sea llamado para su procedimiento. Los estimulantes de la salivación, como el chicle o los caramelos duros, también pueden utilizarse hasta el traslado al quirófano. En el postoperatorio, la ingesta oral debe reanudarse tan pronto como sea clínicamente factible.

El consenso también reconoce el papel de la ecografía gástrica preprocedimiento como herramienta que los profesionales capacitados pueden emplear para evaluar el contenido gástrico y orientar las decisiones clínicas cuando existe incertidumbre sobre el riesgo de aspiración —por ejemplo, en pacientes con vaciamiento gástrico retardado u otros factores de riesgo.

Estas recomendaciones representan un cambio filosófico significativo: en lugar de recurrir por defecto a órdenes rígidas de nada por boca desde la medianoche, la guía aboga por un ayuno centrado en el paciente y basado en la evidencia que minimice la privación innecesaria. Los protocolos de líquidos claros liberalizados están respaldados por una evidencia creciente que demuestra que el vaciamiento gástrico de líquidos claros es rápido y que permitir su consumo próximo a la anestesia no incrementa de forma significativa el riesgo de aspiración en poblaciones quirúrgicas estándar. El panel reconoce que las poblaciones especiales —incluidas las personas con gastroparesia, obesidad o cirugía de urgencias— requieren una valoración individualizada y no están plenamente contempladas en estas recomendaciones generales.

Hallazgos clave

  • Clear liquids should be encouraged until 2 hours before anaesthesia; institutions may adopt even more liberal protocols.
  • Solid food and non-clear liquids should still be avoided for at least 6 hours pre-procedure (8 hours after a heavy meal).
  • Prolonged fasting harms patients via dehydration, metabolic stress, impaired immunity, delayed bowel recovery, and muscle weakness.
  • Gastric ultrasound by trained providers can guide decisions when aspiration risk is uncertain.
  • Oral intake post-operatively should resume as soon as clinically feasible to support recovery.

Metodología

Una revisión sistemática de la literatura fundamentó 13 recomendaciones preliminares, que fueron perfeccionadas mediante un proceso de consenso Delphi de tres rondas. Participaron 68 partes interesadas internacionales y multidisciplinarias, entre ellas médicos, enfermeros, defensores de pacientes y representantes de sociedades profesionales de cinco continentes.

Limitaciones del estudio

El consenso no aborda poblaciones especiales de alto riesgo, como pacientes con gastroparesia, obesidad mórbida o aquellos sometidos a cirugía de emergencia, quienes requieren una evaluación individualizada del ayuno. Las recomendaciones se basan en parte en la opinión de expertos cuando la evidencia de ensayos clínicos es limitada, y la implementación en la práctica real dependerá de la disposición institucional para revisar las arraigadas políticas de "nada por vía oral desde la medianoche".

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