Longevity & AgingArtículo de investigaciónAcceso abierto

Nuevos criterios globales redefinen cómo los médicos diagnostican la demencia vascular

Un consorcio internacional de 50 expertos publica los criterios actualizados VasCog-2-WSO, modernizando el diagnóstico del deterioro cognitivo vascular por primera vez en más de una década.

jueves, 2 de julio de 2026 1 visualización
Publicado en JAMA Neurol
MRI brain scan cross-sections glowing on a lightbox, revealing white matter lesions, in a dimly lit neurology clinic.

Resumen

El Consorcio VasCog-2-WSO Criteria, un grupo global de más de 50 expertos en demencia e ictus, ha publicado criterios diagnósticos revisados para el deterioro cognitivo vascular y la demencia (VCID, por sus siglas en inglés) en JAMA Neurology. Los criterios VasCog originales, ampliamente utilizados desde 2014, necesitaban actualizarse para reflejar los avances en neuroimagen, la ciencia de los biomarcadores y una comprensión cada vez mayor de la demencia de patología mixta. El nuevo marco introduce una estadificación más clara desde el deterioro leve hasta el mayor, integra formalmente los marcadores de resonancia magnética modernos de enfermedad de pequeño vaso y reconoce la frecuente coexistencia de patología Alzheimer. Estos cambios tienen como objetivo mejorar la consistencia entre los estudios de investigación y la práctica clínica a nivel mundial, incluyendo entornos con recursos limitados.

Resumen detallado

El deterioro cognitivo vascular y la demencia (VCID, por sus siglas en inglés) constituyen la segunda causa más frecuente de demencia a nivel mundial; sin embargo, su diagnóstico ha carecido durante mucho tiempo de la precisión y el consenso internacional que sí se han aplicado a la enfermedad de Alzheimer. Los criterios VasCog originales (2014) proporcionaron un marco útil, pero fueron anteriores a los grandes avances en la estandarización de la neuroimagen, los biomarcadores en fluidos biológicos y la comprensión de cómo interactúan las patologías vasculares y neurodegenerativas. Una década después, el campo necesitaba una actualización exhaustiva.

El Consorcio de Criterios VasCog-2-WSO —integrado por más de 50 destacados neurólogos, neuropsicólogos y epidemiólogos de más de 20 países— llevó a cabo una revisión sistemática de la evidencia y un proceso iterativo de consenso de expertos para elaborar criterios revisados, publicados ahora en JAMA Neurology. La Organización Mundial del Ictus (WSO) coavala el esfuerzo, lo que subraya sus ambiciones clínicas a escala global.

Los criterios actualizados mantienen el requisito central de un deterioro cognitivo demostrable con evidencia de enfermedad cerebrovascular, pero introducen varios cambios sustanciales. En primer lugar, se formaliza un espectro de gravedad más claro: el deterioro cognitivo vascular leve (VaMCI) y la demencia vascular (VaD) se definen con umbrales funcionales y neuropsicológicos explícitos, alineados con marcos contemporáneos como el DSM-5 y las directrices NIA-AA. En segundo lugar, los requisitos de neuroimagen se modernizan mediante la integración estructurada de los marcadores de resonancia magnética STRIVE-2 —que incluyen hiperintensidades de la sustancia blanca, lagunas, microhemorragias, espacios perivasculares dilatados y siderosis superficial cortical—, lo que permite una clasificación más objetiva y reproducible de la carga cerebrovascular. En tercer lugar, los criterios reconocen formalmente el VCID mixto, admitiendo que la patología concurrente de Alzheimer u otra patología neurodegenerativa es la norma, y no la excepción, en pacientes de edad avanzada, y ofrecen orientación sobre cómo ponderar las contribuciones vasculares cuando existe patología mixta.

El consorcio aborda también el perfil cognitivo esperado en el VCID, alejándose del patrón «subcortical» históricamente sobreenfatizado y reconociendo que múltiples dominios cognitivos —incluidos la memoria, la función ejecutiva, la velocidad de procesamiento y la atención— pueden verse afectados en función de la localización y la carga lesional. Se proporcionan orientaciones para los entornos donde no se dispone de evaluación neuropsicológica exhaustiva, una concesión importante a la equidad en salud a nivel global.

Las implicaciones son amplias. La estandarización de los criterios permitirá una selección más precisa de los pacientes para los ensayos clínicos de modificación de factores de riesgo vascular y de terapias neuroprotectoras emergentes, lo que podría acelerar el desarrollo de fármacos. En el ámbito clínico, unos límites diagnósticos más claros deberían reducir el infradiagnóstico del VCID en relación con la enfermedad de Alzheimer y mejorar el acceso a un tratamiento adecuado, que incluya un control agresivo de los factores de riesgo vascular. Los autores reconocen que se necesitan estudios de validación prospectivos para confirmar las características de rendimiento de los criterios en poblaciones diversas.

Hallazgos clave

  • Revised VasCog-2-WSO criteria formally stage VCID severity from mild cognitive impairment to dementia with explicit functional thresholds.
  • Modern STRIVE-2 MRI small vessel disease markers are integrated as structured neuroimaging evidence for diagnosis.
  • Mixed VCID with concurrent Alzheimer or other neurodegenerative pathology is formally recognized and guidance provided for weighting.
  • Cognitive profile requirements broadened beyond historical 'subcortical' pattern to include multiple affected domains.
  • Simplified assessment pathways included to support diagnosis in low-resource global settings.

Metodología

Los criterios fueron desarrollados mediante una revisión sistemática de la literatura y un consenso de expertos iterativo y estructurado entre más de 50 especialistas internacionales en neurología, neuropsicología y epidemiología, con el respaldo conjunto de la World Stroke Organization. No se recopilaron datos primarios de pacientes; se trata de un documento de guía de consenso.

Limitaciones del estudio

Como documento de consenso, los criterios aguardan validación prospectiva en cohortes diversas para establecer la sensibilidad, especificidad y fiabilidad entre evaluadores. Los requisitos de recursos para una evaluación completa por resonancia magnética según STRIVE-2 pueden limitar su implementación en sistemas de salud con recursos insuficientes, a pesar de que se ofrecen vías simplificadas.

¿Te ha gustado este resumen?

Recibe la última investigación sobre longevidad en tu bandeja de entrada cada semana.

Introduce tu correo electrónico para suscribirte: