Longevity & AgingArtículo de investigaciónAcceso abierto

El Entrenamiento de Fuerza y Resistencia Funcionan Juntos Mejor de lo que se Pensaba Anteriormente

Una revisión histórica desafía el dogma del "efecto de interferencia", demostrando que el entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia puede coexistir e incluso mejorar el rendimiento.

jueves, 14 de mayo de 2026 0 visualizaciones
Publicado en Med Sci Sports Exerc
Older adult and young athlete training side by side in a gym — one lifting weights, one on a stationary bike, both mid-effort

Resumen

Una exhaustiva revisión de 2025 publicada en *Medicine & Science in Sports & Exercise* cuestiona la creencia largamente sostenida de que el entrenamiento de fuerza y el entrenamiento de resistencia aeróbica son mutuamente excluyentes. Si bien el «efecto de interferencia» —por el cual el entrenamiento de resistencia aeróbica atenúa las ganancias de potencia— ha dominado el pensamiento en las ciencias del ejercicio desde el trabajo seminal de Hickson en 1980, la evidencia más reciente muestra que el entrenamiento concurrente no perjudica la hipertrofia muscular ni la fuerza en individuos no entrenados a moderadamente entrenados. La potencia explosiva máxima sigue siendo la cualidad más vulnerable. A lo largo del espectro que va desde adultos jóvenes sanos hasta adultos mayores y poblaciones clínicas, la potencia crítica y la capacidad anaeróbica (W′) muestran una correlación positiva, lo que socava la narrativa de que ambas son polos opuestos. Los autores presentan el musculo-cardio-pulmonary exercise test (mCPET) como una novedosa evaluación integradora que vincula la potencia neuromuscular con la capacidad de resistencia aeróbica.

Resumen detallado

La creencia arraigada de que el entrenamiento de resistencia muscular y el entrenamiento de resistencia aeróbica producen adaptaciones fundamentalmente antagónicas ha influido en la prescripción del ejercicio durante décadas. Esta revisión narrativa de 2025 realizada por Ferguson, Furrer, Murach, Hepple y Rossiter reexamina sistemáticamente esa suposición utilizando evidencia mecanística, clínica y poblacional, y concluye que la potencia neuromuscular máxima y la capacidad de resistencia aeróbica son más complementarias que contradictorias.

El concepto del «efecto de interferencia» surgió con el estudio de Hickson en 1980, que demostró que el entrenamiento de resistencia aeróbica atenuaba las ganancias de fuerza en individuos no entrenados. El mecanismo propuesto se centra en la competencia de señales moleculares: el ejercicio de resistencia muscular activa la vía anabólica Akt–mTORC1, mientras que el ejercicio de resistencia aeróbica activa AMPK–PGC-1α, con AMPK fosforilando TSC2 para inhibir mTORC1. Sin embargo, los autores sostienen que este modelo mecanístico —derivado en gran medida de la estimulación eléctrica aguda del músculo de rata— es una simplificación excesiva de la fisiología humana in vivo. En realidad, ambas modalidades de ejercicio elevan de forma aguda las catecolaminas, el cortisol, el estrés mecánico, el calcio intracelular y el estrés térmico, y aproximadamente el 60% de los genes regulados al alza 3 horas después del ejercicio aeróbico también están elevados tras el ejercicio de resistencia muscular.

La evidencia de metaanálisis y revisiones de Murach y Bagley (2016) y Schumann et al. (2022) muestra de forma consistente que el entrenamiento concurrente no perjudica la hipertrofia muscular ni las ganancias de fuerza en individuos no entrenados o moderadamente entrenados, independientemente de la modalidad aeróbica, la frecuencia de entrenamiento o la edad. La única vulnerabilidad persistente es la potencia neuromuscular máxima explosiva, que puede verse modestamente atenuada, algo especialmente relevante en el deporte de élite. El entrenamiento aeróbico basado en carrera puede además atenuar la hipertrofia de las fibras de contracción lenta en mayor medida que el ciclismo.

De manera destacada, cuando se examinan los parámetros del modelo potencia-duración —la potencia crítica (CP) y W′— en un amplio espectro biológico (adultos jóvenes sanos, adultos mayores sanos, pacientes con insuficiencia cardíaca crónica y pacientes con EPOC), emerge una correlación positiva significativa (r² = 0,589, P < 0,0001). Este hallazgo transversal en distintas poblaciones contradice directamente el dogma de que una alta potencia máxima y una alta capacidad de resistencia aeróbica son rasgos mutuamente excluyentes. En el envejecimiento, donde tanto la potencia muscular como la capacidad aeróbica disminuyen (esta última más rápidamente en relación con el VO₂max en las décadas posteriores), el entrenamiento concurrente ofrece un beneficio particular para preservar la capacidad funcional y los años de vida saludable.

Los autores presentan la prueba de ejercicio musculo-cardio-pulmonar (mCPET) como una herramienta de evaluación integradora que combina la medición dinamométrica de la potencia máxima con las variables estándar de la CPET (VO₂max, umbral de intercambio gaseoso, potencia crítica). Este enfoque permite la caracterización simultánea de las contribuciones neuromusculares y cardiopulmonares al rendimiento en el ejercicio, un marco con gran utilidad clínica para poblaciones de edad avanzada, pacientes con enfermedades cardíacas y pulmonares, y entornos de rehabilitación. Las guías actuales de actividad física ya respaldan el entrenamiento concurrente de resistencia muscular y aeróbica para la promoción de la salud, y esta revisión aporta una justificación mecanística para dicha recomendación.

Hallazgos clave

  • Concurrent training does not impair muscle hypertrophy or strength in untrained to moderately trained individuals.
  • Explosive peak neuromuscular power is the quality most susceptible to interference from endurance training.
  • Critical power (CP) and W′ are significantly positively correlated (r²=0.589) across populations from healthy young to disease states.
  • ~60% of genes upregulated after endurance exercise are also elevated after resistance exercise, indicating major molecular overlap.
  • The novel mCPET integrates peak neuromuscular power and aerobic endurance metrics into a single clinical assessment.

Metodología

Se trata de una revisión narrativa exhaustiva que sintetiza evidencia mecanicista, metaanalítica y poblacional. Se apoya en estudios de señalización molecular, análisis transcriptómicos, conjuntos de datos clínicos de CPET que abarcan desde jóvenes sanos hasta poblaciones con enfermedades crónicas, y metaanálisis publicados sobre los resultados del entrenamiento concurrente. No se recopilaron datos experimentales originales.

Limitaciones del estudio

Al tratarse de una revisión narrativa, está sujeta a sesgos de selección y no proporciona tamaños del efecto agrupados procedentes de un metaanálisis sistemático. El modelo de interferencia molecular se deriva principalmente de estudios agudos de estimulación en roedores que pueden no traducirse completamente al ejercicio humano voluntario crónico. Los atletas de élite con altos volúmenes de entrenamiento pueden seguir experimentando efectos de interferencia significativos que no quedan recogidos en los datos de la población general.

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