Cancer ResearchArtículo de investigaciónAcceso abierto

La doble faz del SASP: cómo las células senescentes combaten y alimentan el cáncer a la vez

Una revisión exhaustiva revela cómo el secretoma de la senescencia suprime los tumores en fases tempranas, pero impulsa la progresión, la resistencia y la metástasis de forma crónica.

jueves, 11 de junio de 2026 1 visualización
Publicado en Mol Cancer
A microscopy image showing enlarged, flattened senescent cells with blue beta-galactosidase staining in a cell culture dish, surrounded by smaller healthy cells

Resumen

Cuando las células se vuelven senescentes —entrando en un estado de arresto permanente del ciclo celular— liberan un conjunto de moléculas inflamatorias denominado fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP, por sus siglas en inglés). Esta revisión publicada en *Molecular Cancer* sintetiza la evidencia actual sobre el papel paradójico del SASP en el cáncer: en etapas tempranas, el SASP recluta células inmunitarias y suprime el crecimiento tumoral, pero la exposición crónica al SASP reconfigura el microambiente tumoral para favorecer la progresión del cáncer, la metástasis, la evasión inmunitaria y la resistencia al tratamiento. De manera crítica, los tratamientos oncológicos habituales como la quimioterapia y la radioterapia inducen senescencia por sí mismos, generando más SASP y comprometiendo potencialmente los resultados del tratamiento a largo plazo. La revisión evalúa estrategias senolíticas y senomórficas emergentes —fármacos que eliminan las células senescentes o reducen la producción de SASP— como terapias adyuvantes para mejorar el tratamiento del cáncer.

Resumen detallado

La senescencia celular es desencadenada por daño en el DNA, acortamiento de los telómeros, estrés oxidativo y activación de oncogenes, lo que lleva a las células a entrar en un estado de arresto persistente del ciclo celular, mantenido por las vías p53/p21 y p16-INK4a/Rb. Si bien las células senescentes son incapaces de dividirse, permanecen metabólicamente activas y secretan un amplio repertorio de moléculas bioactivas denominadas colectivamente fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP, por sus siglas en inglés). Esta revisión, publicada en Molecular Cancer, disecciona sistemáticamente la composición, los mecanismos reguladores y las consecuencias oncológicas duales del SASP, con especial atención a sus implicaciones para el diseño de terapias contra el cáncer.

Los componentes del SASP se agrupan en cuatro grandes categorías: citocinas (IL-6, IL-8, TNF-α, IL-1α/β), quimiocinas (CXCL1, CXCL2, CXCL5, CXCL12, CCL2, CCL5, CCL20, CX3CL1), factores de crecimiento (VEGF, FGF, TGF-β, HGF, GM-CSF, familia IGFBP, AREG, EGF, GDF15) y proteasas (MMP2, MMP9), además de factores reguladores como TIMP2 y PAI-1. En conjunto, estas moléculas ejercen amplios efectos paracrinos y autocrinos sobre el microambiente tumoral (TME), influyendo en procesos que van desde el remodelado de la ECM hasta la polarización de células inmunitarias. La revisión subraya que la composición del SASP no es uniforme: varía según el tipo celular, el contexto tisular y la naturaleza del estímulo inductor, lo que resalta la necesidad de una diana terapéutica adaptada al contexto específico.

Desde el punto de vista mecanístico, la inducción del SASP está impulsada por cuatro vías principales. El daño persistente en el DNA activa las cascadas ATM/CHK2 y ATR/CHK1, lo que estabiliza p53 y activa NF-κB —un regulador transcripcional maestro de los genes inflamatorios del SASP—. La activación de oncogenes (por ejemplo, mutaciones en RAS) desencadena la senescencia inducida por oncogenes (OIS) y amplifica simultáneamente el SASP a través de la señalización por MAPK y NF-κB. La senescencia inducida por terapia (TIS) —un efecto secundario bien documentado de la quimioterapia, la radioterapia y las terapias dirigidas— genera una potente oleada de SASP que puede, paradójicamente, promover la recurrencia tumoral tras un éxito inicial del tratamiento. La reprogramación epigenética, que incluye modificaciones de histonas y cambios en la accesibilidad de la cromatina en los loci de genes inflamatorios, amplifica y sostiene aún más la expresión del SASP a lo largo del tiempo.

La tensión central de la revisión radica en el papel oncológico dual del SASP. En la senescencia temprana o aguda, el SASP es protector: IL-6, IL-8 y quimiocinas reclutan células NK, macrófagos y linfocitos T citotóxicos para eliminar células premalignas o dañadas, funcionando como un mecanismo endógeno de vigilancia tumoral. Sin embargo, con la acumulación crónica de células senescentes —como ocurre tras ciclos repetidos de terapia oncológica—, el SASP desplaza el TME hacia la inmunosupresión. Promueve la polarización hacia macrófagos M2, expande las células supresoras de origen mieloide (MDSCs) y los linfocitos T reguladores (Tregs), suprime la citotoxicidad de las células NK e impulsa la transición epitelial-mesenquimal (EMT) a través de TGF-β y otros mediadores. La angiogénesis mediada por VEGF acelera aún más el crecimiento tumoral. Los fibroblastos asociados al cáncer (CAFs), activados por el SASP, generan un estroma desmoplásico que protege a los tumores del ataque inmunitario tanto física como químicamente.

Entre las estrategias terapéuticas revisadas se incluyen los senolíticos —agentes que eliminan selectivamente las células senescentes actuando sobre sus vías de supervivencia (por ejemplo, navitoclax/ABT-263, dirigido contra BCL-2/BCL-XL, y dasatinib combinado con quercetin)— y los senomórficos, que suprimen la producción del SASP sin destruir las células senescentes (por ejemplo, rapamycin mediante inhibición de mTOR, e inhibidores de JAK1/2 que reducen la señalización de IL-6/IL-8). Los autores también destacan estrategias combinadas en las que se induce deliberadamente la TIS seguida de la eliminación senolítica, aprovechando la estrategia del «golpe doble». Componentes del SASP como IL-6 y GDF15 se señalan como biomarcadores candidatos para monitorizar la respuesta al tratamiento y orientar la terapia personalizada. La revisión concluye que la heterogeneidad tisular del SASP y el momento de la intervención son variables críticas que deben integrarse en el diseño de futuros ensayos clínicos.

Hallazgos clave

  • SASP includes over 20 identified bioactive factors across four classes — cytokines, chemokines, growth factors, and proteases — each with distinct pro- or anti-tumorigenic effects depending on cancer stage and context
  • IL-6 and IL-8 are consistently elevated in the TME of lung, breast, and colorectal cancers and are linked to enhanced cancer cell survival, angiogenesis, and metastatic potential
  • Therapy-induced senescence (TIS) following chemotherapy, radiation, or targeted therapy generates a SASP wave that can drive tumor recurrence and treatment resistance despite initial tumor burden reduction
  • Chronic SASP exposure promotes M2 macrophage polarization, MDSC expansion, Treg accumulation, and NK cell inhibition — effectively converting an immune-activating TME into an immunosuppressive one
  • MMP2 and MMP9 secreted in SASP degrade ECM components, enabling tumor cell invasion and metastasis; TIMP2 and PAI-1 further dysregulate the proteolytic balance favoring tumor progression
  • Senolytic agents (dasatinib + quercetin, navitoclax) and senomorphics (rapamycin, JAK inhibitors) are emerging as adjuvant strategies to limit pro-tumorigenic SASP after TIS
  • SASP heterogeneity across cell types and tissues — driven by differential epigenetic reprogramming and upstream signaling — necessitates personalized, context-specific therapeutic targeting rather than a one-size-fits-all approach

Metodología

Se trata de un artículo de revisión narrativa exhaustiva publicado en Molecular Cancer, no de un estudio experimental original. Los autores sintetizaron los hallazgos de un amplio conjunto de literatura preclínica y clínica sobre senescencia celular, biología del SASP y terapéutica oncológica. Los autores no realizaron cohortes primarias de pacientes, análisis estadísticos ni experimentos controlados. La calidad de la evidencia abarca desde estudios de cultivos celulares in vitro y modelos murinos hasta ensayos clínicos en fases tempranas que evalúan senolíticos.

Limitaciones del estudio

Como revisión, el artículo no genera nuevos datos empíricos y sus conclusiones están limitadas por la heterogeneidad y la calidad de los estudios primarios subyacentes, muchos de los cuales son preclínicos. Los autores reconocen que la composición y la función del SASP varían considerablemente según el tipo de cáncer, el contexto tisular y los desencadenantes de la senescencia, lo que dificulta formular recomendaciones terapéuticas universales. No se declaran explícitamente conflictos de interés, aunque una de las fuentes de financiación (Shenzhen Weixin Ltd.) es una entidad comercial privada, lo cual merece ser señalado.

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