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La semaglutida mejora la distancia de caminata en pacientes con enfermedad arterial periférica y diabetes

Un gran ensayo muestra que las inyecciones semanales de semaglutide mejoraron significativamente la capacidad de marcha en personas con diabetes y enfermedad arterial en las piernas.

martes, 7 de abril de 2026 0 visualizaciones
Publicado en Lancet
Person walking confidently on a tree-lined path with improved stride, representing enhanced mobility and cardiovascular health

Resumen

El ensayo STRIDE evaluó si semaglutide, un medicamento para la diabetes, podía ayudar a las personas con enfermedad arterial periférica a caminar distancias mayores. Esta afección afecta a más de 230 millones de personas en todo el mundo y provoca dolor en las piernas y una reducción de la capacidad para caminar debido al bloqueo de las arterias. Los investigadores estudiaron a 792 pacientes con diabetes y enfermedad arterial sintomática de las piernas en 112 centros de 20 países. Tras 52 semanas, los pacientes que recibieron inyecciones semanales de semaglutide mostraron una mejora del 21% en la distancia máxima de caminata, en comparación con el 8% en el grupo placebo, una diferencia estadísticamente significativa del 13%. El tratamiento fue generalmente seguro y presentó efectos secundarios graves mínimos.

Resumen detallado

La enfermedad arterial periférica afecta a más de 230 millones de personas en todo el mundo, causando un dolor debilitante en las piernas y limitando gravemente la capacidad para caminar debido al bloqueo de las arterias en las extremidades inferiores. Existen pocos tratamientos eficaces para mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida de estos pacientes.

El ensayo STRIDE investigó si semaglutide, un agonista del receptor GLP-1 utilizado habitualmente para la diabetes, podría mejorar la capacidad para caminar en pacientes con diabetes tipo 2 y enfermedad arterial periférica sintomática. Este estudio de fase 3b incluyó a 792 pacientes en 112 centros clínicos de 20 países, asignándolos aleatoriamente a recibir inyecciones semanales de semaglutide 1.0 mg o placebo durante 52 semanas.

Los resultados fueron contundentes: los pacientes que recibieron semaglutide lograron una mejora mediana del 21% en la distancia máxima de caminata, frente a apenas un 8% en el grupo placebo. Esto representó una mejora estadísticamente significativa del 13% mayor con el tratamiento con semaglutide. El medicamento fue generalmente bien tolerado, con tasas similares de eventos adversos graves entre los grupos y sin muertes relacionadas con el tratamiento.

Estos hallazgos sugieren que semaglutide podría ofrecer una nueva esperanza para los millones de personas que padecen enfermedad arterial periférica, mejorando potencialmente su movilidad y calidad de vida. El mecanismo detrás de este beneficio sigue sin estar claro y merece una investigación más profunda. Las investigaciones futuras también deberían explorar si estos beneficios se extienden a pacientes con enfermedad arterial periférica sin diabetes, lo que potencialmente ampliaría las opciones de tratamiento para esta población desatendida.

Hallazgos clave

  • Semaglutide increased maximum walking distance by 21% vs 8% with placebo
  • Treatment effect showed 13% greater improvement compared to placebo group
  • Study included 792 patients with diabetes and symptomatic peripheral artery disease
  • Safety profile was favorable with no treatment-related deaths reported
  • Results were statistically significant across 112 sites in 20 countries

Metodología

Se trató de un ensayo de fase 3b, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, realizado en 112 centros de 20 países. Los participantes tenían diabetes tipo 2 y enfermedad arterial periférica sintomática con claudicación intermitente, y recibieron semaglutide 1,0 mg semanales o placebo durante 52 semanas.

Limitaciones del estudio

El estudio incluyó únicamente a pacientes con diabetes y enfermedad arterial periférica simultáneamente, lo que limita la generalización de los resultados. El mecanismo responsable del beneficio sigue sin estar claro, y se desconocen los efectos a largo plazo más allá de las 52 semanas.

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