Longevity & AgingArtículo de investigaciónAcceso abierto

Los niveles de taurina no disminuyen con la edad en humanos, según un nuevo estudio

Un estudio con 137 hombres de entre 20 y 93 años no encontró ninguna relación entre la taurina circulante y la edad, la salud muscular ni la función mitocondrial.

lunes, 25 de mayo de 2026 3 visualizaciones
Publicado en Aging Cell
Glowing molecular structure of taurine floating above a cross-section of human muscle fiber, cool blue laboratory tones

Resumen

Un estudio de 2025 publicado en *Aging Cell* cuestiona la hipótesis de que la deficiencia de taurina impulsa el envejecimiento humano. Los investigadores midieron la taurina sérica en 137 hombres (de entre 20 y 93 años, tanto activos como sedentarios) y no encontraron correlación entre los niveles de taurina y la edad, la masa muscular, la fuerza, el rendimiento físico, la composición corporal, la sensibilidad a la insulina ni la función mitocondrial. Si bien estudios previos en animales mostraron que la taurina disminuye con la edad y que su suplementación extiende la esperanza de vida en gusanos y ratones, estos datos humanos sugieren que la relación no se traduce directamente. Los hallazgos advierten contra la extrapolación de la investigación animal sobre taurina a los seres humanos y cuestionan si la suplementación con taurina mejoraría de manera significativa el ritmo del envejecimiento o los años de vida saludable en la población adulta general.

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Resumen detallado

Un estudio pionero de 2023 realizado por Singh et al. propuso que la deficiencia de taurina es un factor conservado del envejecimiento en distintas especies, incluidos los humanos, lo que generó un interés considerable en la suplementación con taurina como intervención de longevidad. Ese estudio mostró que los niveles de taurina disminuyen con la edad en ratones y monos, y que restaurar los niveles de taurina extendió la esperanza de vida en <i>C. elegans</i> y ratones, al tiempo que mejoró los marcadores de años de vida saludable en primates. Sin embargo, los datos humanos de ese artículo eran limitados: no incluían participantes mayores de 65 años y posiblemente estaban influenciados por individuos menores de 20.

Para poner a prueba directamente la hipótesis taurina-envejecimiento en humanos, Marcangeli, Cefis y colaboradores realizaron un análisis secundario de una cohorte exhaustivamente fenotipada de 137 hombres de entre 20 y 93 años, compuesta por 49 individuos físicamente inactivos y 88 físicamente activos. Los participantes fueron sometidos a una batería completa de evaluaciones que incluyó absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) y tomografía computarizada cuantitativa periférica (pQCT) para la composición corporal y muscular, múltiples pruebas validadas de rendimiento físico (prueba de caminata de 6 minutos, Timed Up and Go, prueba de sentarse y levantarse en 30 segundos y prueba de escalón), mediciones de fuerza máxima y potencia, y biopsias del músculo vasto lateral para evaluar la respiración mitocondrial, la producción de especies reactivas de oxígeno y la capacidad de retención de calcio.

Los resultados fueron uniformemente negativos con respecto a la hipótesis taurina-envejecimiento. Las concentraciones séricas de taurina no mostraron ninguna asociación con la edad a lo largo de toda la vida adulta estudiada. Los niveles de taurina no difirieron entre los participantes físicamente activos e inactivos, lo que concuerda con la literatura previa. No surgieron correlaciones significativas entre la taurina y ninguna medida de rendimiento físico, masa muscular, fuerza muscular ni potencia de los miembros inferiores. Los parámetros de composición corporal —masa magra total y masa grasa— tampoco se relacionaron con la taurina. Los índices de sensibilidad a la insulina (HOMA-IR, QUICKI), la fructosamina y el marcador inflamatorio CRP no mostraron correlación con la taurina. De manera llamativa, se observó una correlación negativa significativa entre la taurina y el rendimiento en la prueba de escalón, una dirección opuesta a la que predice la hipótesis de la deficiencia. Los parámetros mitocondriales, incluidos la respiración máxima, la producción de ROS y el manejo del calcio, tampoco mostraron relación con la taurina circulante.

Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para el campo de la longevidad. Si bien la biología de la taurina en roedores y primates no humanos puede influir genuinamente en los procesos de envejecimiento, el metabolismo de la taurina parece diferir de manera significativa entre especies. Por ejemplo, los niveles de taurina en el músculo humano no aumentan con la suplementación tan fácilmente como en los roedores. El presente estudio proporciona el conjunto de datos humanos más completo hasta la fecha para evaluar directamente si la taurina circulante se correlaciona con los fenotipos clave del envejecimiento, y la respuesta es un resultado nulo consistente en decenas de variables de desenlace.

Entre las limitaciones se encuentran el uso de una cohorte exclusivamente masculina, lo que restringe la generalización a las mujeres, y el diseño transversal, que no puede descartar dinámicas longitudinales complejas. El estudio también se basó en taurina sérica en lugar de taurina tisular, aunque los niveles séricos se encontraban dentro del rango reportado por Singh et al. A pesar de estas limitaciones, la amplitud de los hallazgos nulos en múltiples dominios fisiológicos representa un desafío sustancial para la hipótesis de que la deficiencia de taurina es un factor primario del envejecimiento humano.

Hallazgos clave

  • Serum taurine showed no correlation with age in men aged 20–93, contradicting the deficiency-aging hypothesis.
  • No association was found between taurine and muscle mass, strength, power, or any physical performance test.
  • Mitochondrial respiration, ROS production, and calcium handling were all unrelated to circulating taurine levels.
  • Insulin sensitivity (HOMA-IR, QUICKI), fructosamine, and CRP were unassociated with serum taurine.
  • Active and inactive men had statistically identical serum taurine concentrations (~92 vs. ~97 μM, p=0.338).

Metodología

Análisis secundario transversal de 137 hombres (edades 20–93; 49 inactivos, 88 activos) procedentes de un estudio previo. Los participantes se sometieron a DEXA, pQCT, pruebas de rendimiento físico validadas, biomarcadores en sangre y biopsias del vasto lateral para evaluar la función mitocondrial. Se utilizaron correlaciones de Pearson para analizar las asociaciones entre la taurina sérica y todos los resultados.

Limitaciones del estudio

La cohorte era exclusivamente masculina, lo que limita la generalización de los resultados a las mujeres. El diseño transversal no permite capturar cambios longitudinales en la taurina a lo largo de la esperanza de vida de un individuo. La taurina sérica puede no reflejar plenamente el estado de la taurina a nivel tisular, aunque los valores fueron consistentes con los rangos de referencia humanos previos.

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