Longevity & AgingComunicado de prensa

Dos a tres tazas de café al día asociadas a un 35% menor riesgo de demencia en un importante estudio

Un estudio de 43 años con más de 131.000 adultos descubrió que un consumo moderado de cafeína reduce el riesgo de demencia en un 35 %, pero más no es mejor.

jueves, 14 de mayo de 2026 0 visualizaciones
Publicado en ScienceDaily Aging
Article visualization: Two to Three Cups of Coffee Daily Linked to 35% Lower Dementia Risk in Major Study

Resumen

Un extenso estudio a largo plazo que siguió a más de 131.000 profesionales de la salud durante hasta 43 años encontró que beber dos o tres tazas diarias de café con cafeína o té estaba asociado con un riesgo 35% menor de desarrollar demencia, especialmente en adultos menores de 75 años. La dosis óptima de cafeína parece ser de aproximadamente 250–300mg al día. Por encima de ese umbral, no se observó protección cerebral adicional. Los investigadores identificaron varios mecanismos biológicos: la cafeína bloquea la adenosina, lo que contribuye a mantener la actividad de la dopamina y la acetilcolina, que disminuye de forma natural con la edad. También podría reducir la neuroinflamación y la acumulación de placas de amiloide asociadas con la enfermedad de Alzheimer. Cabe destacar que las personas que consumían más café descafeinado mostraron un deterioro de la memoria más acelerado, probablemente porque cambiar al descafeinado suele ser una señal de problemas de salud subyacentes que ya están relacionados con el deterioro cognitivo.

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Resumen detallado

La demencia afecta a millones de adultos mayores en todo el mundo, y la identificación de factores de estilo de vida modificables que reduzcan el riesgo es una prioridad fundamental en la investigación sobre longevidad. Un estudio de gran escala recientemente publicado ofrece evidencia convincente de que un hábito que muchas personas ya tienen —beber café— puede proteger de manera significativa el cerebro que envejece cuando se consume en cantidades moderadas.

El estudio hizo seguimiento a 131.821 enfermeras y profesionales de la salud durante hasta 43 años, comenzando cuando los participantes tenían alrededor de 40 años. Durante ese período, aproximadamente el 8% desarrolló demencia. Quienes consumían regularmente entre 250 y 300 mg de cafeína al día —equivalente a unas dos o tres tazas de café— mostraron un riesgo de demencia un 35% menor en comparación con los consumidores de menor ingesta. Este efecto protector fue más pronunciado en adultos de 75 años o menos, lo que sugiere que una ingesta temprana y sostenida podría ser la más relevante.

Los investigadores identificaron varios mecanismos biológicos plausibles. La cafeína bloquea los receptores de adenosina, contribuyendo a mantener la actividad de neurotransmisores como la dopamina y la acetilcolina, ambos de los cuales disminuyen en la enfermedad de Alzheimer. Los consumidores moderados habituales de café sin demencia también presentaron niveles más bajos de placas amiloides —agregados proteicos tóxicos fundamentales en la patología del Alzheimer—. Los efectos antiinflamatorios y la mejora del metabolismo del azúcar en sangre podrían contribuir adicionalmente al perfil neuroprotector de la cafeína. Los bebedores de té también se beneficiaron, con una a dos tazas diarias mostrando la asociación protectora más sólida.

Un hallazgo inesperado involucró al café descafeinado: un mayor consumo de descafeinado se correlacionó con un deterioro más rápido de la memoria. Los investigadores consideran que esto refleja causalidad inversa —las personas frecuentemente cambian al descafeinado debido a alteraciones del sueño, hipertensión o arritmias cardíacas, todas afecciones vinculadas de forma independiente al deterioro cognitivo—.

Es importante destacar que más cafeína no fue mejor. La protección alcanzó una meseta con la ingesta moderada, y el consumo excesivo puede conllevar otros riesgos para la salud. El estudio es observacional, por lo que no es posible confirmar causalidad, y se identificaron factores de confusión como el tabaquismo y el consumo de alcohol entre los bebedores más habituales de café. No obstante, la magnitud y la duración de este conjunto de datos lo convierten en una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre el papel del café en la longevidad cerebral.

Hallazgos clave

  • Drinking 2–3 cups of coffee daily linked to 35% lower dementia risk in adults under 75
  • Optimal caffeine dose is 250–300mg/day; exceeding this threshold provides no additional brain protection
  • Caffeine may reduce amyloid plaque buildup and sustain dopamine and acetylcholine activity in aging brains
  • 1–2 cups of tea daily also associated with strong dementia protection in the same cohort
  • Higher decaf consumption correlated with faster memory decline, likely due to reverse causation

Metodología

Este es un resumen de investigación que informa sobre un gran estudio de cohorte prospectivo con 131.821 participantes seguidos durante hasta 43 años, publicado a través de The Conversation y agregado por ScienceDaily. La base de evidencia es observacional, lo que significa que no se puede establecer causalidad, pero la escala del estudio, su duración y la plausibilidad biológica refuerzan su credibilidad de manera considerable.

Limitaciones del estudio

Como estudio observacional, esta investigación no puede demostrar que el café cause directamente una reducción en el riesgo de demencia; las variables de confusión siguen siendo una preocupación. La cohorte estuvo compuesta principalmente por profesionales de la salud, lo que puede limitar la generalización de los resultados a poblaciones más amplias. Los detalles de la publicación de la fuente primaria y el estado de revisión por pares deben verificarse antes de extraer conclusiones clínicas definitivas.

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