Los suplementos de vitamina D muestran solo un beneficio modesto contra las infecciones respiratorias en niños pequeños
Una revisión Cochrane de 107 ensayos controlados aleatorizados sugiere que la vitamina D podría reducir levemente las consultas médicas relacionadas con infecciones respiratorias agudas en menores de 5 años, aunque la evidencia sigue siendo de baja certeza.
Resumen
Esta revisión sistemática Cochrane agrupó datos de 107 ensayos controlados aleatorizados con 31.521 participantes para evaluar si la suplementación con vitamina D durante el embarazo o la primera infancia reduce las consultas médicas por infecciones respiratorias agudas (IRA) en niños menores de cinco años. Los resultados mostraron una ligera reducción en la proporción de niños que necesitaron consultas relacionadas con IRA al recibir vitamina D frente a placebo, pero ninguna reducción significativa en la frecuencia con que cada niño acudió a consulta. Las dosis más altas no mostraron ventajas sobre las dosis más bajas. La hipercalcemia fue poco frecuente en todos los grupos. La certeza general de la evidencia fue de baja a moderada, lo que indica que se necesitan ensayos más amplios y bien diseñados antes de poder emitir recomendaciones definitivas.
Resumen detallado
Las infecciones respiratorias agudas son la principal causa de enfermedad y muerte en niños menores de cinco años en todo el mundo, lo que genera una enorme demanda de servicios de salud a nivel global. La deficiencia de vitamina D es frecuente entre las mujeres embarazadas y los niños pequeños, y la vitamina D desempeña un papel conocido en el desarrollo del sistema inmunitario. Dado su perfil de seguridad, bajo costo y facilidad de administración, la suplementación con vitamina D se ha propuesto desde hace tiempo como una herramienta práctica de salud pública para reducir la carga de infecciones respiratorias agudas en este grupo de edad vulnerable. Esta revisión Cochrane, actualizada a marzo de 2025, representa la síntesis de evidencia más exhaustiva realizada hasta la fecha sobre esta pregunta.
La revisión incluyó 107 ensayos controlados aleatorizados con 31.521 participantes. Los estudios compararon la suplementación con vitamina D (D2, D3 o formas no especificadas) frente a placebo, o dosis más altas (≥1000 IU) frente a dosis más bajas (≤1000 IU). La suplementación se administró durante el embarazo, la primera infancia o ambos períodos, y en algunos casos tanto a lactantes como a madres en período de lactancia. Los esquemas de dosificación variaron desde dosis diarias hasta bolos trimestrales, con duraciones de los estudios que oscilaron entre una dosis única y 18 meses. Los entornos incluyeron hospitales, guarderías, comunidades y hogares de múltiples países. El riesgo de sesgo se evaluó mediante la herramienta Cochrane RoB 1, y la certeza de la evidencia se calificó utilizando GRADE.
Para el desenlace primario —proporción de niños que realizaron consultas médicas relacionadas con infecciones respiratorias agudas— la vitamina D frente a placebo mostró un efecto estadísticamente significativo, aunque clínicamente modesto: RR 0,95 (IC 95% 0,91 a 1,00; P=0,03; 10 estudios, 2.447 participantes; evidencia de baja certeza). Esto se traduce en una reducción relativa del 5% en la proporción de niños que necesitaron una consulta. Sin embargo, para el número medio de consultas relacionadas con infecciones respiratorias agudas por niño, no se encontró diferencia significativa: MD 0,07 (IC 95% −0,06 a 0,20; P=0,32; 3 estudios, 561 participantes; evidencia de certeza moderada). En conjunto, estos dos hallazgos sugieren que la vitamina D podría reducir marginalmente el número de niños que se enferman lo suficiente como para buscar atención médica, pero no reduce de forma significativa la frecuencia con que un niño determinado la busca.
Las comparaciones entre dosis más altas y más bajas de vitamina D no mostraron beneficio en ninguno de los dos desenlaces. La proporción de niños que realizaron consultas por infecciones respiratorias agudas no fue significativamente diferente: RR 0,94 (IC 95% 0,81 a 1,10; P=0,46; 2 estudios, 1.382 participantes; evidencia de certeza moderada). El número medio de consultas por niño tampoco mostró diferencia: MD −0,10 (IC 95% −0,59 a 0,39; P=0,69; 1 estudio, 579 participantes; evidencia de baja certeza). Este hallazgo tiene importancia clínica, ya que sugiere que simplemente aumentar la dosis de vitamina D por encima de los niveles estándar no confiere protección respiratoria adicional.
En cuanto a la seguridad, la hipercalcemia fue poco frecuente en todas las comparaciones. No se notificaron casos en mujeres embarazadas que recibieron vitamina D frente a placebo. En niños, la comparación de vitamina D frente a placebo mostró un RR 0,81 (IC 95% 0,53 a 1,24; 7 estudios, 1.542 participantes; evidencia de muy baja certeza), y las comparaciones de dosis más altas frente a más bajas mostraron un RR 1,23 (IC 95% 0,82 a 1,85; 7 estudios, 1.287 participantes; evidencia de baja certeza). La señal de seguridad general es tranquilizadora, aunque la muy baja certeza de algunas comparaciones limita la posibilidad de extraer conclusiones definitivas.
Los autores concluyen que, si bien la suplementación con vitamina D parece segura y podría ofrecer una ligera reducción en las consultas médicas relacionadas con infecciones respiratorias agudas, la baja certeza de la evidencia y la heterogeneidad entre los ensayos impiden formular recomendaciones de política sólidas. La ausencia de beneficio con dosis más altas es un dato relevante. Se necesitan con urgencia ensayos grandes, bien diseñados, controlados con placebo, con definiciones estandarizadas de infección respiratoria aguda y protocolos de dosificación uniformes, para resolver la incertidumbre existente y orientar la política de suplementación en mujeres embarazadas y niños pequeños.
Hallazgos clave
- Vitamin D vs. placebo reduced the proportion of children with ARI-related healthcare visits by 5% (RR 0.95, 95% CI 0.91–1.00; P=0.03; 10 studies, 2,447 participants; low-certainty evidence)
- Vitamin D did not reduce the mean number of ARI-related visits per child (MD 0.07, 95% CI −0.06 to 0.20; P=0.32; 3 studies, 561 participants; moderate-certainty evidence)
- Higher-dose vitamin D (≥1000 IU) vs. lower-dose (≤1000 IU) showed no reduction in proportion of children with ARI visits (RR 0.94, 95% CI 0.81–1.10; P=0.46; 2 studies, 1,382 participants; moderate-certainty evidence)
- Higher vs. lower dose also showed no reduction in mean ARI visits per child (MD −0.10, 95% CI −0.59 to 0.39; P=0.69; 1 study, 579 participants; low-certainty evidence)
- No cases of hypercalcemia were reported in pregnant women receiving vitamin D vs. placebo across included trials
- Hypercalcemia risk in children was not significantly altered by vitamin D vs. placebo (RR 0.81, 95% CI 0.53–1.24; 7 studies, 1,542 participants; very low-certainty evidence)
- The review synthesized 107 RCTs with 31,521 total participants — the largest meta-analysis on this topic to date
Metodología
Esta revisión sistemática Cochrane realizó búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase, CINAHL, Web of Science, WHO Global Index Medicus y cuatro registros de ensayos clínicos hasta el 18 de marzo de 2025, identificando 107 ensayos controlados aleatorizados (ECA) elegibles con 31.521 participantes. Los estudios elegibles compararon la vitamina D (en cualquier forma y dosis) frente a placebo, o dosis más altas versus más bajas (umbral ≥1000 IU frente a ≤1000 IU), en niños de hasta cinco años o en sus madres embarazadas o en periodo de lactancia. Los metaanálisis calcularon razones de riesgo para los desenlaces dicotómicos y diferencias de medias para los desenlaces continuos, con intervalos de confianza del 95%; se utilizó GRADE para evaluar la certeza de la evidencia. Se excluyeron los estudios que incluían niños con enfermedades respiratorias crónicas o afecciones sistémicas.
Limitaciones del estudio
La principal limitación es la evidencia de certeza baja a muy baja para los resultados de beneficio clave, impulsada por la heterogeneidad en los regímenes de dosificación, las definiciones de IRA y la medición de resultados entre los ensayos. Muchos de los estudios incluidos eran pequeños, lo que limita la potencia estadística y la generalizabilidad. La revisión no contó con financiación específica, y los autores señalan que las diferencias en el momento de la suplementación, la forma (D2 vs. D3) y el entorno de administración dificultaron las comparaciones entre estudios.
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