Longevity & AgingLas bacterias intestinales del envejecimiento bloquean las señales cerebrales y borran recuerdos en ratones
Investigadores de Penn y Stanford trazaron el mapa de cómo el microbioma intestinal envejecido impulsa el deterioro cognitivo. Ciertas bacterias intestinales que se acumulan con la edad —especialmente *Parabacteroides goldsteinii*— producen ácidos grasos de cadena media que activan los receptores GPR84 en las células inmunitarias, desencadenando inflamación. Esta inflamación daña las neuronas aferentes vagales, lo que debilita la señal interoceptiva que llega al cerebro. El resultado es una reducción de la activación hipocampal y una pérdida de memoria mensurable en ratones. De manera crucial, el equipo demostró que transferir un microbioma envejecido a ratones jóvenes libres de gérmenes reprodujo los déficits de memoria, mientras que diversas intervenciones —entre ellas la terapia con fagos dirigida a *Parabacteroides*, la inhibición de GPR84 y la estimulación vagal— restauraron la memoria en ratones viejos, lo que apunta a dianas periféricas concretas y accionables para tratar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.