Longevity & AgingCómo el hierro cerebral moldea el desarrollo, el envejecimiento y la neurodegeneración
El hierro es indispensable para la función cerebral, ya que sostiene el transporte de oxígeno, el metabolismo energético, la mielinización y la síntesis de neurotransmisores. Durante los primeros 1.000 días críticos de vida, la deficiencia de hierro deteriora la maduración neuronal, el desarrollo de dendritas y la mielinización, con consecuencias cognitivas duraderas. Con el envejecimiento, el hierro se acumula de forma selectiva en regiones cerebrales específicas, desencadenando un desequilibrio redox, disfunción mitocondrial y peroxidación lipídica que aceleran el deterioro celular. El exceso de hierro cerebral es reconocido cada vez más como un factor clave en las enfermedades neurodegenerativas, incluyendo el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington y la ataxia de Friedreich, donde cataliza la formación de especies reactivas de oxígeno y la agregación tóxica de proteínas. Las tecnologías de resonancia magnética sensibles al hierro ofrecen herramientas prometedoras para la detección temprana de la acumulación patológica de hierro, y las terapias de quelación de hierro representan una posible estrategia de intervención.