Longevity & AgingLas babosas de mar evolucionaron un nuevo orgánulo para robar y potenciar la fotosíntesis en células animales
Investigadores de Harvard y UC San Diego descubrieron que las babosas marinas *Elysia crispata*, que funcionan como si fueran «alimentadas por energía solar», almacenan cloroplastos de algas que han incorporado dentro de un orgánulo de origen del huésped, completamente desconocido hasta ahora, denominado kleptosome. Estos orgánulos utilizan canales iónicos sensibles al ATP (P2X4) para mantener un entorno interno especializado que permite a los cloroplastos permanecer fotosintéticamente activos durante meses. En períodos de inanición prolongada, las babosas digieren activamente los cloroplastos almacenados como reserva de nutrientes, lo que explica su extraordinaria supervivencia: casi cuatro meses sin alimentarse, frente a las tres o cuatro semanas de las babosas marinas no fotosintéticas. Sistemas organulares similares parecen haber evolucionado de forma independiente en corales y anémonas de mar, lo que sugiere una evolución convergente en la integración intracelular de simbiontes en animales fotosintéticos.