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El levantamiento de cargas elevadas al inicio del embarazo parece seguro para mujeres entrenadas

Un estudio con 359 atletas embarazadas revela que la mayoría continuó con entrenamiento de fuerza intenso durante el primer trimestre sin resultados adversos.

jueves, 28 de mayo de 2026 7 visualizaciones
Publicado en Med Sci Sports Exerc
A visibly pregnant woman performing a barbell squat in a well-lit gym, wearing athletic clothing, with weight plates loaded on the bar

Resumen

Un estudio retrospectivo con 359 personas que realizaban entrenamiento de fuerza con regularidad encontró que continuar con el levantamiento de pesas de alta carga durante el primer trimestre del embarazo fue generalmente bien tolerado. La mayoría de las participantes mantuvieron o incluso aumentaron sus cargas de entrenamiento, con más del 60% conservando o incrementando los pesos respecto a los niveles previos a la concepción. Los levantamientos olímpicos y los ejercicios de core se continuaron ampliamente. Las tasas de aborto espontáneo fueron comparables a las de la población general, y las molestias en el suelo pélvico disminuyeron durante el primer trimestre independientemente de si se redujo o no la carga de entrenamiento. La fatiga y las náuseas fueron las principales razones por las que algunas mujeres redujeron la frecuencia, no preocupaciones de seguridad. Estos hallazgos cuestionan las recomendaciones excesivamente cautelosas que suelen darse a las deportistas embarazadas y sugieren que las mujeres entrenadas probablemente pueden continuar con el entrenamiento de fuerza de alta carga de forma segura durante el inicio del embarazo.

Resumen detallado

Para décadas, se ha aconsejado con frecuencia a las mujeres embarazadas que reduzcan la intensidad del ejercicio, en particular el entrenamiento de resistencia, por temor a un aborto espontáneo o a daños al feto. Sin embargo, la evidencia actual respalda cada vez más la seguridad y los beneficios del ejercicio prenatal. Este estudio ofrece datos importantes del mundo real de una población de atletas entrenadas que continuaron levantando cargas pesadas durante el primer trimestre.

Investigadores de la University of Alberta encuestaron a 359 personas con menos de 20 semanas de gestación que practicaban entrenamiento de resistencia de forma regular. Las participantes completaron cuestionarios sobre salud del suelo pélvico, historial de fertilidad, salud menstrual, deficiencia relativa de energía en el deporte y comportamientos de ejercicio. Un subgrupo de 41 atletas también proporcionó registros detallados de entrenamiento desde tres meses antes de la concepción hasta las 12 semanas de gestación.

Los hallazgos clave mostraron que la frecuencia de entrenamiento disminuyó de forma moderada —de aproximadamente 4,8 días por semana antes de la concepción a 4,0 días en el primer trimestre—, impulsada principalmente por la fatiga y las náuseas, que afectaron al 77% de las participantes. A pesar de ello, más del 62% mantuvo o aumentó su carga de entrenamiento. El 80% de quienes practicaban halterofilia olímpica la continuaron, y el 92% siguió realizando ejercicios de core. Cabe destacar que las molestias del suelo pélvico durante el ejercicio disminuyeron significativamente entre el período preconcepcional y el primer trimestre, independientemente de si la carga se redujo o se mantuvo. Las tasas de aborto espontáneo entre las participantes se correspondieron con las cifras de la población general, y solo el 3% experimentó un aborto espontáneo durante el período de estudio.

Para los profesionales del ejercicio y los proveedores de atención obstétrica, estos datos sugieren que las restricciones generalizadas sobre el levantamiento de cargas pesadas durante el embarazo temprano pueden no estar justificadas en mujeres que entrenaban con cargas elevadas antes de la concepción. Los hallazgos respaldan una orientación individualizada que tenga en cuenta el historial de entrenamiento y la tolerancia a los síntomas.

Se aplican advertencias importantes. Se trató de una encuesta retrospectiva sujeta a sesgo de autoselección: es más probable que respondan las mujeres que continuaron entrenando y tuvieron buenos resultados. El resumen presentado aquí se basa únicamente en el resumen del estudio, y no se dispone de los detalles completos de la metodología.

Hallazgos clave

  • 62% of trained pregnant women maintained or increased resistance training load in the first trimester.
  • Olympic weightlifting was continued by 80% of participants who practiced it preconception.
  • Pelvic floor complaints during exercise decreased in the first trimester regardless of load modification.
  • Miscarriage rates were consistent with general population norms, suggesting no elevated risk.
  • Fatigue and nausea — not safety concerns — were the primary reasons for reduced training frequency.

Metodología

Se trató de una encuesta retrospectiva de 359 personas con menos de 20 semanas de gestación que realizaban entrenamiento de resistencia. Los participantes completaron cuestionarios de autorreporte sobre salud pélvica, fertilidad y hábitos de ejercicio; un subgrupo de 41 personas proporcionó registros objetivos de entrenamiento que abarcaban desde tres meses antes de la concepción hasta las 12 semanas de gestación.

Limitaciones del estudio

Este resumen se basa únicamente en el resumen del artículo, ya que el texto completo no está disponible en acceso abierto. El diseño de encuesta retrospectiva introduce un sesgo de autoselección significativo: las mujeres que entrenaron intensamente y tuvieron embarazos sin complicaciones están sobrerrepresentadas. Los hallazgos pueden no ser generalizables a personas no entrenadas o a aquellas con factores de riesgo obstétrico.

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