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Tus genes determinan la fuerza de agarre, pero el ejercicio importa más si naciste con las cartas en contra

Una puntuación poligénica explica aproximadamente el 5% de la varianza en la fuerza de agarre, pero los beneficios de la actividad física son mayores en quienes tienen baja predisposición genética.

miércoles, 29 de abril de 2026 36 visualizaciones
Publicado en Med Sci Sports Exerc
An elderly person squeezing a hand dynamometer in a clinical assessment setting, with a researcher recording results on a clipboard nearby

Resumen

Los investigadores utilizaron datos genéticos de más de 5.000 gemelos en cinco países para evaluar si una puntuación poligénica —una medida combinada de múltiples variantes genéticas— podía predecir la fuerza de agarre en adultos mayores. La puntuación sí predijo la fuerza, pero solo explicó aproximadamente el 5% de la variación. De manera crucial, el estudio encontró que la actividad física en el tiempo libre tenía un efecto positivo más fuerte sobre la fuerza de agarre en personas con puntuaciones genéticas más bajas. En otras palabras, quienes tienen una predisposición genética menor hacia una musculatura fuerte son los que más se benefician de mantenerse activos. Esto sugiere que, si bien la genética establece una línea de base, las elecciones de estilo de vida —como el ejercicio regular— pueden compensar de manera significativa un perfil genético desfavorable: un hallazgo esperanzador para cualquier persona preocupada por la pérdida muscular asociada al envejecimiento.

Resumen detallado

La fuerza de prensión manual es uno de los biomarcadores más fiables del envejecimiento saludable, ya que predice la mortalidad, la discapacidad y la función física general. Comprender cómo interactúan la genética y el estilo de vida para moldear este rasgo podría ayudar a los médicos a identificar quiénes presentan mayor riesgo y quiénes obtendrían el mayor beneficio de intervenciones específicas.

Este estudio examinó una puntuación poligénica para la fuerza de prensión manual —un único número que resume el efecto acumulado de miles de variantes genéticas— en 5.103 adultos mayores (de 40 a 96 años) procedentes de ocho cohortes de gemelos de Dinamarca, Suecia, Australia, Estados Unidos y Finlandia. Los investigadores evaluaron si la puntuación predecía la fuerza de prensión medida y si la edad, el sexo o la actividad física en el tiempo libre modificaban dicha relación.

La puntuación poligénica se asoció de manera significativa con la fuerza de prensión, explicando el 4,6% de la varianza total (5,2% en mujeres, 4,3% en hombres). Es destacable que surgió una interacción estadísticamente significativa entre la puntuación genética y la actividad física: el beneficio sobre la fuerza de prensión derivado del ejercicio en el tiempo libre fue sustancialmente mayor en las personas con menor predisposición genética. No se detectó ninguna interacción significativa con la edad, lo que sugiere que la relación entre genes y fuerza es relativamente estable a lo largo de la esperanza de vida estudiada.

Estos hallazgos tienen implicaciones relevantes para la medicina personalizada y la salud pública. Las personas con puntuaciones poligénicas bajas para la fuerza muscular no están condenadas a la debilidad; al contrario, parecen ser precisamente quienes responden con mayor solidez a la actividad física. Esta interacción gen-ambiente respalda un enfoque de precisión en la prescripción del ejercicio, en el que la elaboración de perfiles genéticos podría ayudar a priorizar las intervenciones en aquellos con mayor probabilidad de beneficiarse.

Se aplican varias advertencias. La puntuación poligénica explicó únicamente una fracción modesta de la varianza en la fuerza de prensión, lo que refleja la naturaleza compleja y poligénica de los rasgos musculares. Los modelos de pares de gemelos ofrecieron un respaldo limitado para un efecto ambiental independiente de la actividad física, lo que complica la interpretación causal. Además, la actividad física fue autorreportada y evaluada de forma transversal, lo que limita las conclusiones sobre la direccionalidad. Este resumen se basa únicamente en el resumen del artículo original.

Hallazgos clave

  • A polygenic score for handgrip strength explained ~5% of grip strength variance across 5,103 older adults in five countries.
  • Physical activity benefits on grip strength were significantly greater in individuals with lower genetic predisposition for strength.
  • The gene-strength association did not significantly change with age, suggesting stable genetic influence across midlife and older adulthood.
  • Women showed slightly higher genetic variance explained (5.2%) than men (4.3%), indicating modest sex differences in genetic architecture.
  • Twin within-pair models provided limited evidence for an independent environmental effect of physical activity on grip strength.

Metodología

Estudio transversal de 5.103 adultos (entre 40 y 96 años, 44% mujeres) procedentes de ocho cohortes de gemelos del consorcio IGEMS en cinco países. Una puntuación poligénica derivada de los datos GWAS del Pan-UK Biobank se evaluó frente a la fuerza de prensión medida mediante modelos lineales mixtos con términos de interacción para edad, sexo, país y actividad física en tiempo libre. Se emplearon modelos de efectos fijos dentro de pares de gemelos para evaluar las contribuciones ambientales independientes de la genética compartida.

Limitaciones del estudio

La puntuación poligénica explicó solo ~5% de la varianza en la fuerza de agarre, lo que indica que la mayor parte de la variación no está explicada por los datos genéticos actuales. La actividad física fue autorreportada y el diseño del estudio es transversal, lo que impide extraer conclusiones causales sobre los efectos del ejercicio. Los análisis de pares de gemelos no respaldaron con solidez una contribución ambiental independiente de la actividad física, y este resumen se basa únicamente en el abstract, dado que el texto completo no estaba disponible.

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