Los anticuerpos IgG bloquean directamente los receptores de insulina en el tejido adiposo, impulsando enfermedades metabólicas
Una revisión que cambia el paradigma revela que la IgG se acumula 16 veces más en el tejido adiposo, compitiendo directamente con la insulina por la unión a los receptores en la obesidad y el envejecimiento.
